"Las pantallas abren un mundo de posibilidades pero van en detrimento del desarrollo neurológico"
Paula Fernández Marco, como tantos leoneses y leonesas hizo las maletas para formarse tras estudiar en las Discípulas de Jesús, primero, y en el Colegio Leonés, más tarde. En su caso, Salamanca fue la opción. Estudió Logopedia, una especialidad que poco a poco a ido cobrando importancia en la sociedad y que, a día de hoy, es imprescindible para muchas personas, especialmente niños y niñas, pero también adultos, con dificultades en la comunicación.
"La verdad es que no pensaba que podría volver a León, pero el mismo año que acabé la carrera, en septiembre, ya tenía trabajo en León y por suerte nunca me ha faltado". Paula cosechó en sus primeros años de vida profesional experiencias de todo tipo en colegios, asociaciones y clínicas privadas. Hasta que un día se armó de valentía y apostó por abrir su propio negocio en el que volcar todo lo aprendido (y lo que ha seguido aprendiendo después).
Especialización
Así fue como Paula comenzó su propia aventura en 2007 con una clínica en la calle Roa de la Vega 23. "Atiendo todo tipo de patologías en comunicación, deglución, voz, etc, ya sea en niños o en adultos", explica. Con el tiempo, y sin abandonar todo lo anterior, se especializó en Neuroestimulación auditiva por el método Berard, convirtiéndose en una de las pocas profesionales en trabajar en este área en León. "Es un plus en la consulta", asegura al tiempo que explica que este método es especialmente eficaz para "mejorar el procesamiento auditivo", con implicaciones para los pacientes no solo en temas de comunicación, escritura o lenguaje, sino también con implicaciones en la conducta.
Cada vez más reconocidos
La logopeda leonesa ha sido testigo del creciente interés que suscita esta área de la salud, "sobre todo en niños". "Cada día se entiende más a que nos dedicamos y se asume que es necesario en el día a día", explica. Tratar asuntos nada menores como retrasos en el lenguaje, problemas de comprensión de contenidos, de pronunciación, de escritura o de voz, como la disfemia, es más habitual. "Ahora incluso trabajamos en colaboración con dentistas, que cuando va a poner un aparato primero nos mandan a los pacientes para ver temas como la deglución atípica (mala colocación de la lengua que hace que empuje los dientes y deforme la mordida)", señala.
Se trata de patologías más extendidas de lo que podría pensarse y que, en el caso de niños y adolescentes, puede provocar afecciones preocupantes como la baja autoestima. "Es frustrante porque parece que solo experimentan el fracaso, así que al no conocer el éxito, tampoco lo persiguen". "El cerebro es una esponja y hay que bombearla para que absorba más cosas", explica.
Las pantallas
Por la consulta de Paula F. Marco pasan muchos pacientes pero nota que está habiendo muchos cambios, especialmente entre los más pequeños, con la proliferación de las pantallas. "Se nota cada vez más que la falta de léxico es brutal; se ha perdido el hábito lector tradicional, ahora con un móvil se lee un fragmento y por encima, pero no se conocen muchas palabras y eso afecta a el cómo se expresan", señala consciente de que "las pantallas abren un mundo de posibilidades pero mal usadas pueden ir en detrimento del aprendizaje neurológico". Y lo peor es que los profesionales como ella tienen la sensación de estar "luchando contra gigantes". "Es difícil que esto cambie", advierte.
Por otro lado, para Paula, lo más reconfortante de su trabajo es "sentir la confianza" de la gente que pasa por su consulta: "Vienen a verme, confían en lo que hago y generalmente se quedan incluso más allá de los primeros tratamientos para seguir mejorando. Eso es lo más bonito de lo que hago".
Impuestos y "manías"
Claro que no todo es un camino de rosas. En su caso, aunque reconoce que en líneas generales en negocio "va bien", como autónoma, está sometida a un régimen fiscal "que nos fríe" y que hace "totalmente inviable" que, de momento, pueda contratar a más gente en la clínica para ampliar. "Asumo el trabajo que puedo y, si hay más, pues tengo que decir que no". "Entiendo que hay que pagar impuestos pero necesitamos que nos ayuden, no que nos pongan trabas", dice poniendo el ejemplo de la asunción de la aplicación Verifactu que "nos obligan a tener pero tenemos que pagarla nosotros".
No solo eso, pequeños negocios como el suyo, ubicados en el centro de la ciudad, afirma con rotundidad que se están viendo afectados por la "manía" de peatonalizar sin ofrecer alternativas a la falta de aparcamiento, así como por la tendencia a realizar compras en las grandes superficies de las afueras. "El centro de León está cada vez más muerto y lo notamos", apostilla.