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Sexilio

Si nunca has oído hablar de este término, y probablemente tampoco conozcas a ninguna persona relacionada con él, en cierta medida te envidio...

Si nunca has oído hablar de este término, y probablemente tampoco conozcas a ninguna persona relacionada con él, en cierta medida te envidio. Sin embargo, el hecho de no conocer algo no implica que no exista, y es muy complicado luchar contra problemas que la mayoría de la población prefiere ignorar. 

El sexilio hace referencia a la migración forzada de personas LGTBIQ+ hacia lugares en los que se sienten más seguras, generalmente ciudades grandes y países con mayor protección. Los motivos de esta migración suelen ser el acoso, la discriminación, e incluso la violencia que sufren por el mero hecho de existir. Esto no quiere decir que en las ciudades grandes no haya acoso y discriminación, pero cuanta más gente viva en ese lugar, más probabilidades tendrán estas personas de crear círculos de confianza y apoyo con otras afines, y mayor podrá ser el anonimato en el que puedan vivir. Porque para una persona que sufre acoso y discriminación constante por su orientación sexual e identidad de género, el anonimato es lo más parecido al primer paso hacia la libertad.

Seguramente ahora estarás pensando que todo esto es cosa del pasado, que ahora la sociedad es más abierta y tolerante en cualquier rincón, y que las agresiones que sufren las personas LGTBIQ+ son meros casos aislados. “Pues yo tengo un amigo gay y una amiga bollera” es nuestro “cómo voy a ser machista si tengo madre”. Os sorprendería la cantidad de gente que me ha dicho en algún momento de mi corta vida la frase “bueno tío, pero tú eres un gay de los normales, no una loca”. He tenido la suerte (si es que puedo llamarlo así) de que mi expresión de género se asemeje más o menos a la tradicionalmente conocida como masculina, pero soy igual de maricón que cualquier otro que tenga mucha más pluma y expresiones más femeninas. Se nos tolera, que no respeta, siempre y cuando seamos discretos y nos comportemos como deben hacerlo las personas de bien, respetando unos cánones binarios muy concretos e impostados de una idea de género caduca y arcaica.

Si eres bisexual tienes que soportar que la gente todavía siga con la retáila de que estás confundida, que solo puedes ser A o B, que si estás con un chico eres hetero y si es una chica eres lesbiana. A las personas trans, por desgracia, directamente se les pone una diana en la frente, y se cuestiona absolutamente cualquier cosa que hagan, como si una lupa observase todos sus movimientos esperando un tropiezo que justifique atacar directamente a un colectivo entero de personas que lo único que quieren es vivir su vida en libertad y sin prejuicios. En un mar lleno de gente eres una más, en un lugar pequeño te convierten en “la travesti esa, que ni es chico ni es chica.”

La xenofobia también nos impide ver la realidad de quienes huyen de sus  países en busca de una vida mejor. Nos dicen que desde el colectivo no debemos apoyar a los inmigrantes porque en sus culturas nos matarían, y no se dan cuenta de que precisamente parte de esos inmigrantes son personas LGTBIQ+ que escapan de la represión y el odio en países donde es delito SER (que no amar). Hace 50 años no había país en el mundo que no persiguiese a la gente por su orientación sexual e identidad de género. Ahora algunos, muy pocos, han dado pasitos hacia adelante en este sentido, pero queda tanto por hacer que apenas da tiempo a celebrar esos pequeños logros.

El odio y el acoso están en cada rincón, no es cierto que en un pueblo haya más LGTBIQ+fobia que en una ciudad, pero la intensidad con la que se vive es diferente, y la falta de representación y altavoz por culpa de armarios impuestos dificulta aún más las cosas. El sexilio es algo que siempre ha estado ahí pero de lo que no se habla. Y aquello de lo que no se habla solo existe para quienes lo padecen. Abrir una ventana para educar en el conocimiento de lo desconocido es una herramienta fundamental para erradicar el problema. Porque ninguna persona merece verse obligada a marchar en busca de una libertad que debe lucharse desde cada rincón de este injusto mundo