El tiempo

Cipayos

Les confieso que, de un tiempo a esta parte, lo primero que hago cada mañana, nada más abrir los legañosos ojos, es cerciorarme de que el Mundo sigue girando y de que, pese a las evidentes pistas a favor de lo contrario...
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Les confieso que, de un tiempo a esta parte, lo primero que hago cada mañana, nada más abrir los legañosos ojos, es cerciorarme de que el Mundo sigue girando y de que, pese a las evidentes pistas a favor de lo contrario, será otro día más, con sus afanes, alegrías y también duelos. Hago un somero registro de prensa nacional e internacional, trato de evitar los bulos y noticias falsas y, recuperada la presencia de ánimo desde esa primera y madrugadora ansiedad, retomo el normal pulso diario. Me imagino que gente en estas circunstancias habrá mucha, preocupada por el discurrir de los acontecimientos en, colonialmente llamado, el Oriente Medio.

El absoluto y desmedido ataque de las “Fuerzas de Epstein” contra Irán, saltándose cualquier marco del Derecho Internacional, está marcando el calendario del propio declive y colapso estadounidense y forzando a Europa a un posicionamiento cierto. Y aquí nos podemos dar cuenta de cuan lejos estamos los ciudadanos de poder controlar a nuestros gobiernos, de la infinita distancia que separan las decisiones de estado de la real voluntad de los pueblos. Y me explico, que en España está bien claro quién defiende la intervención, sobre todo desde la cobardía del supuesto interés nacional, y quién el respeto al Derecho Internacional y a una más que teórica voluntad popular, que rechaza mayoritariamente la violencia, la guerra y los afanes imperialistas.

De Vox uno ya no espera nada, que su discurso está basado en el absoluto oportunismo, y es a ojos vista que son capaces de decir una cosa y la contraria en poco tiempo.

Y no vayamos a caer en el maniqueo argumento de que los que estamos en contra de la guerra en realidad queremos blanquear al Régimen Iraní, dictadura teocrática evidente, que tiene sojuzgada a su población, pero que tampoco es muy distinta a la que rige los destinos de Arabia Saudí, factualmente Turquía y hasta el mismo Israel, donde dios no es Yahvé, sino Sion, la encarnación ideal del estado. Abuso permanente en sus mujeres se hace en Arabia Saudí, con una legislación retrógrada; Turquía ha hecho la vida imposible, literalmente, a sus pobladores kurdos, e Israel, el sionismo, tiene el máster contemporáneo absoluto de poner las fuerzas del estado en contra de su propia población. No conozco nada más antisemita que el estado sionista, que ha asesinado, con la comunidad internacional prácticamente de perfil, a centenares de miles de palestinos, de semitas.

Y en España, pues lo de siempre. Una recua de impresentables, que se dicen patriotas, dispuestos a entregar a cualquier precio la dignidad de un país por hacerle el caldo gordo a “Trumperator”. De Vox uno ya no espera nada, que su discurso está basado en el absoluto oportunismo, y es a ojos vista que son capaces de decir una cosa y la contraria en poco tiempo. La verdad es que llamarlos fascistas les presupone un contenido ideológico. A la mayoría de ellos, indigentes intelectuales, solo les funciona el cerebro reptiliano, ese que nos permite a los humanos nuestras capacidades más básicas, relacionadas con la supervivencia, los instintos y las funciones vitales automáticas. A su líder y a sus adláteres, los que van quedando, irredentos pelotas, no los tengo por empáticos ni muy humanamente dotados, antes bien veo en ellos muy marcada la función depredadora. No hay más que ver cómo están dejando el patio de su casa, tan particular y tan vacío de seseras siquiera mediadas, tras la marcha de la mayoría del núcleo fundador. Está claro que en Vox no gusta la altura, no solamente la de miras, sino la física.

Hay dos detalles reveladores: su posado de puntillas y el ojal de su chaqueta. El caso es que, rasgos fisionómicos aparte, Vox y Abascal han transitado desde la “aznariana iglesia”...

Que se lo digan a Ortega Smith y al murciano Antelo, que podían mirar por encima del cogote a Abascal, y eso Santiago lo lleva muy mal, que solo por su impostura física y lenguaje corporal se delata como profundo acomplejado. Hay dos detalles reveladores: su posado de puntillas y el ojal de su chaqueta. El caso es que, rasgos fisionómicos aparte, Vox y Abascal han transitado desde la “aznariana iglesia” de FAES a marchar del brazo de la “Organización Nacional del Yunque”, una “casi secta” secreta paramilitar ultracatólica y de muy extrema derecha con origen en ¡México! El fin primero de esta organización es defender la religión católica de las fuerzas de Satanás e instaurar el Reino de Cristo en La Tierra. Qué mal ha encajado Abascal la crítica de buena parte de los obispos españoles por su postura xenófoba ante la inmigración. No obstante, la única biblia que lee (o le leen, que no sabe uno) Abascal es el “manual de instrucciones” que Steve Bannon escribió para llevar a Trump a la Casa Blanca. Lo sigue a pie juntillas y de ahí no lo sacamos.  

De Feijóo no voy a decir más que el pobre “cegarato” se tiene que buscar el hueco dialéctico que le marca la ultraderecha. Normal que ande despistado y desnortado. Ahora, que patriota, patriota, pues tampoco mucho. El argumento del posible daño que la oposición de España a la guerra de Irán pueda hacernos, repito, es vender dignidad por un plato de lentejas caducadas. Y digo caducadas, porque la situación es sobrevenida: Europa no es aliada de EEUU, aunque los alemanes intenten aún vender la moto, maniobrando para salvaguardar su maltrecha industria.

Un Trump bromeando con Groenlandia, alimentando armamentísticamente a nuestro flanco sur, Marruecos, con alianzas potentes y tácticas de defensa común, no parece el ejemplo de socio fiable. Obligar a Europa a tragar con el sionismo, incluso financiándolo con los millonarios proyectos de rearme, enseñar el trampantojo ucraniano como bandera a la que unirse y luego “llamarse andana”, tampoco parecen la fidelidad hecha país. El hacer entender que las bases en suelo español son suyas y que no tenemos derecho a negarnos a su uso, y bastante que no le cerramos el espacio aéreo, de buen amigo, tampoco… Y que venga Ester Muñoz a decir que dejamos a nuestros aliados tirados. Llevan en el PP tiempo sin mirar un mapa. El orden mundial es otro, mal que nos pese a nuestras adocenadas mentes y obsoletos esquemas.

Intitulo esta columna con el término “cipayos”. Coloquial y despectivamente es el término que podríamos aplicar a todos aquellos que, desde dentro, guardan los intereses de los de fuera, de la potencia colonialista.

Intitulo esta columna con el término “cipayos”. Coloquial y despectivamente es el término que podríamos aplicar a todos aquellos que, desde dentro, guardan los intereses de los de fuera, de la potencia colonialista. Usado como calificativo hizo fortuna en el entorno de ETA para referirse a lo que ellos llamaban “españolistas” en el País Vasco. Evidentemente aquellos “cipayos” no trabajaban para una potencia colonial imperialista: eran personas de carne y hueso que querían también a Euskadi y anhelaban una paz duradera, pero sin la atadura del nacionalismo excluyente y asesino.

Es muy curioso que los “cipayos” en realidad eran fuerzas indígenas contratadas por la “Compañía de las Indias Occidentales”, la empresa con la que el Imperio Británico controlaba la India, tratada como mera colonia comercial a expoliar. Fue precisamente un motín de esas fuerzas el que consiguió el cierre de la compañía y que la India estuviese bajo el régimen directo de la Corona Británica, algo que, desde luego y para los patrones de la época, fue un gran avance.

A mí esto de la “Compañía de las Indias Occidentales”, y esto no lo han visto venir ustedes, me recuerda muchísimo al Somacyl. El esquema es el mismo: territorio a esquilmar con una palanca que no sea estrictamente institucional, sino que tenga un sesgo público-privado.

Sobre la necesidad de dejar de ser colonia y de delatar a los “cipayos”, que esta vez no se van a amotinar porque están muy bien pagados, no hay mucha duda. Para sorpresa de nadie, a muchos les votaremos contentísimos el próximo 15M. Igual no me he explicado bien.