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El "Flebotinum"

Hoy voy a meterme en un jardín y tratar de explicarles a ustedes en qué consiste este ardid narrativo con el que intitulo la presente columna...

Hoy voy a meterme en un jardín y tratar de explicarles a ustedes en qué consiste este ardid narrativo con el que intitulo la presente columna. Espero su habitual generosidad y también confío en no enrollarme excesivamente, que de literatura hablamos y de cine un poco también.

El “flebotinum” es un artificio empleado en ficción narrativa, que permite que una trama avance evitando un posible escollo argumental. Me voy a ir al cine para explicárselo muy fácilmente. Imaginen ser guionistas de “Superman”, un súper héroe con tanto poder, que lo máximo que podemos hacer es afearle la manía de ir con los calzoncillos por fuera. Nada le hace mella, las balas le hacen “coscas”, los misiles, chufla, y aun el tema sentimental lo tiene bastante resuelto con su apostura de hombre de acero y, en lo civil, con su candidez de periodista bienintencionado, y algo moñas, que hace que su compañera Lois le profese amistad y puede que algo más. Evitaré el chiste sobre la profesión periodística, que vaya empleo que fue a escoger el súper héroe.

Si el bueno siempre gana con ventaja y sin dificultad, probablemente acabará cayendo un poco gordo.

Así las cosas, bien para “Superman”, pero menudo “truño” de historias si sabes que no hay nada que le haga pupa al héroe. Se meta donde se meta, aunque ese día venga King Kong con una guindilla en salva sea la parte, nuestro personaje saldrá indemne, ni una mala tirita para esa piel bruñida y firme que aguanta todo tipo de estacazos. Si el bueno siempre gana con ventaja y sin dificultad, probablemente acabará cayendo un poco gordo. No es para menos, que bastante aguantamos en la vida real abusos chulescos por parte de sobrados.

Hay que inventarse algo para que el héroe las pase canutas, y no puede ser tan prosaico como una hipoteca o la subida de los combustibles, cosa que al general de los mortales nos pone a caldo de cebolla. No, tiene que ser algo definitivamente peligroso y mortal. En el caso que nos ocupa fue idea de Jerry Siegel, guionista original de la serie, primero de episodios radiofónicos y luego cómic, el introducir la “kriptonita”, un mineral radiactivo proveniente de “Krypton”, planeta de nacencia de Superman, única cosa que hace que el héroe flaquee y la narración alcance un punto de suspense. De cómo los enemigos del héroe manejan el mineral en su contra se derivan buena parte de los argumentos y de la zozobra del de la capa. Con solo verla, el hombre (o lo que sea) lo pasa muy malamente, no sabiendo si llega a manchar el calzoncillo, que por algo lo lleva por fuera, “mirusté”.

Me he permitido cierta jocundia en la descripción para contrarrestar el grave tono que debe afectarnos estos días de recogimiento espiritual. Y aún más si tenemos en cuenta lo tiesas que se nos vienen las circunstancias por obra y desgracia de los malhadados Netanyahu y Trump, que han decidido que las reglas del Antiguo Mundo ya no van con ellos y que todos y cada uno de nosotros, incluidos los tontos de capirote que apoyan sus acciones, vamos a pagar las cuentas de sus desmanes y crímenes en Gaza, Líbano, Cisjordania e Irán. 

A cualquiera que no hubiera sido Donald Trump ya le habrían puesto las ruedas, pero queda claro que el “cheeto” es palanca de otros poderes mayores que él

Los últimos “despidos” en el Departamento de Guerra estadounidense apuntan a un recrudecimiento en la ofensiva, y el haber laminado a la fiscal general Bondi, a un nuevo “tratamiento” de los “papeles de Epstein”, ante el incremento de la oposición interna al multimillonario presidente, que, por cierto, está haciendo caja del conflicto manejando información privilegiada o, directamente, provocando los rallyes alcistas del precio del crudo con sus declaraciones. Se le calculan unos 4000 millones de dólares desde el inicio de la ofensiva en Irán. Por cierto, que ya Wall Street no se lo cree mucho y está haciendo bueno el apodo de “TACO”, “Trump Always Chicken Out”, en traducción libre: Trump siempre se acobarda. Después de decir la chorrada del día, se echa atrás en función de sus propios intereses personales. A cualquiera que no hubiera sido Donald Trump ya le habrían puesto las ruedas, pero queda claro que el “cheeto” es palanca de otros poderes mayores que él, entre otros, los lobbies de armamento y las propias petroleras, que hacen agosto todo el año, pero con guerra más.

Y todo esto para acabar hablando del relato español. La crisis internacional creada por la guerra ha servido de “flebotinum” para introducir algún intríngulis en una historia que parecía escrita con trazo firme y recto, a pesar de que se apoyaba en los torcidos renglones del acoso mediático y el claro “lawfare” contra Sánchez. A pesar de la ostensible y manifiesta torpeza dialéctica de los líderes de la derecha y de la ultramontana caverna de aprovechados, el horizonte electoral aparecía claro y diáfano delante de sus simpares narices. Victoria por mayoría absoluta y defenestración del malvado presidente al que juzgarían los siglos por su ignominia dictatorial y bolivariana. Qué raras estas dictaduras donde campan a sus anchas todo tipo de mindundis malintencionados metiendo cizaña contra el poder, subvencionados a manos llenas desde instituciones y gobiernos manejados por el partido de la oposición, y donde los poderes fácticos hacen también de mangas capirotes y alimentan esas mismas ideas mientras aprovechan la “teta” del Estado. 

Una cosa estalinista de lo peor este Sánchez, y anda que no hay cosas para echarle en cara, a él y al PSOE, que están abonando políticas neoliberales de manual

Una cosa estalinista de lo peor este Sánchez, y anda que no hay cosas para echarle en cara, a él y al PSOE, que están abonando políticas neoliberales de manual. Tanto buscar algo a la izquierda de los socialistas, que nos cabe amarrada la Sexta Flota entera en el espacio que han dejado.

La “kriptonita” de Feijóo y Abascal ha sido su propia estulticia al alinearse descaradamente con los agresores, Netanyahu y Trump, que el de Vox, que ahora está callado como sepulcro blanqueado, ha presumido siempre de estar a partir un piñón con el jefe de los sionistas, y Feijóo ha defendido la necesidad de ayudar al supuesto aliado, EEUU, sin darse cuenta de que es un agente mundial de desestabilización y que lo único que hace es apoyar al, probablemente, mayor enemigo de Europa en la actualidad. El “no a la guerra” como lema ha dado alas al presidente del gobierno. Si uno lee la prensa internacional, ve que se ha convertido en un referente para la opinión pública, y también publicada ¡qué cosas!, en muchos países de nuestro entorno. Cómo será la cosa que a la izquierda ya le falta menos para poder volver a usar sin vergüenza la enseña nacional, mostrarla con orgullo patrio y sentir que les representa. Siempre es bueno sacudirse complejos.

No soy mucho de banderas, que, por pendones, fe mal entendida y superstición como excusas, se han cometido las mayores atrocidades de la Historia, si bien los motivos reales siempre han sido económicos y estratégicos. Pienso ahora en los israelíes de bien, que alguno hay, y de cómo su bandera ha sido secuestrada por el sionismo, esa plaga que ha convertido el culto al estado en la verdadera religión. Imaginen estar representados por esa enseña y sentir vergüenza por usarla. No es tema menor, que diría M.Rajoy. Y algo de eso ha habido en el complejo, ahora a medio sacudir, de la izquierda española. Algo también como pedir la República, que es cosa de “rojazos” en España, cuando en cualquier país el modo de gobierno es independiente de la ideología. Particularidades, qué le vamos a hacer.

El Bello Pedro también tiene sus “kriptonitas”, y son sumamente radiactivas y desestabilizadoras, yendo a la base de dos necesidades básicas de la población.

Y acabo con otra metáfora acerca del “flebotinum”. El Bello Pedro también tiene sus “kriptonitas”, y son sumamente radiactivas y desestabilizadoras, yendo a la base de dos necesidades básicas de la población. Su apoyo a Mercosur y su más que inútil política de vivienda: nuestro sector primario y las pocas esperanzas de tener un techo a precio asequible. Solo con intentar llenar desde su partido algo de hueco a la izquierda lo podría tener solucionado. Sánchez debería sacudirse un poco la capa de súper héroe, esa con la que seguro se ve, y volar algo más pegado al suelo.