OBK y la máquina del tiempo
El Palacio de Exposiciones de León se transformó este sábado en una auténtica máquina del tiempo. Un nutrido grupo de leoneses —cerca de un millar— se entregó a una noche de recuerdos, música y emociones de la mano de OBK.
Sobre el escenario (cargado de visiones electrónicas, 'demonios' y un can con ojos rojos) , Jordi Sánchez, cantante y compositor del grupo, invitaba al público a cerrar los ojos para regresar a los “felices 90”. En la sala, la respuesta fue inmediata: saltos, bailes y una energía desbordante como si el tiempo no hubiera pasado.
Euforia y comunión con el público
La noche dejó imágenes difíciles de olvidar. Los asistentes coreaban cada tema mientras levantaban los brazos, en un gesto casi simbólico, como queriendo abrazar una época que marcó a toda una generación.
Hubo momentos épicos, de comunión total entre artista y público, en los que la música actuó como hilo conductor de una memoria colectiva aún muy viva.
35 años de resistencia musical
No es habitual que una formación musical alcance los 35 años de trayectoria, y menos aún cuando sus orígenes se remontan a una etapa tan cambiante como la de finales del siglo XX. OBK ha logrado sobrevivir a décadas de transformaciones en la industria, desde la irrupción de la digitalización hasta los efectos de la piratería y los cambios culturales.
Los inicios del grupo se remontan a los años 80 en San Felíu de Llobregat, cuando Jordi Sánchez y Miguel Arjona, junto a otros amigos, comenzaron a componer bajo el nombre de Oberkorn, en homenaje a sus admirados Depeche Mode.
Con el tiempo, el proyecto se consolidó como dúo y, en 1991, ya bajo el nombre de OBK, publicaron su primer LP, ‘...Llámalo sueño’, iniciando una carrera imparable.
Un legado que sigue vivo
Desde entonces, la banda ha firmado más de quince discos —entre trabajos originales, remezclas, recopilatorios y directos como ‘Live in Mexico’ (2016)—, además de decenas de videoclips, catorce de ellos dirigidos por J. A. Bayona, y cientos de conciertos en España y Latinoamérica.
En León, esa trayectoria se tradujo en una auténtica celebración. Más de tres décadas después, OBK sigue demostrando que su música no solo resiste el paso del tiempo, sino que lo trasciende.
