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'La penúltima hora'. El poder de imaginar de Salman Rushdie

Cinco relatos, tres de ellos inéditos, conforman la más reciente obra de Salman Rushdie (Bombay,1947) titulada 'La penúltima hora'. Aparecida en inglés en otoño, Peguin Random House la ofrece desde enero a los lectores en español en traducción de Luis Murillo Fort
Fragmento de la Portada de La penúltima hora de Salman Rushdie
Fragmento de la portada de 'La penúltima hora' de Salman Rushdie.

Con ‘La penúltima hora’ Salman Rushdie vuelve después de muchos años a las historias cortas cuyo formato, reconoce, no implica que carezcan de profundidad pero sí pueden leerse con cierta facilidad. Ahí están Kafka o Thomas Mann para corroborarlo. Lo dice en el transcurso de una rueda de prensa para medios de comunicación de España e Hispanoamérica en la que los periodistas, para su sorpresa, superan ampliamente la sesentena. En ella no parece ni amargado ni furioso, tal vez como uno esperaría después de tantas amarguras vitales, tantos años de clandestinidad y ese último ataque sufrido en 2022 en Estados Unidos, donde actualmente reside, en el que resultó malherido y estuvo al borde de la muerte. 

Resulta ser un hombre jovial, diríase que incluso optimista, prototipo de quien responde al proverbio “hacer de la necesidad virtud”. Un escritor que contesta a toda suerte de preguntas sobre su obra, sobre el proceso creativo y sobre aspectos tan inquietantes como la censura de libros que se abre paso en algunos países presuntamente modernos o la ruptura de la comunicación en la sociedad. Esa es, por ejemplo, la idea que se desarrolla en el último de sus relatos, titulado “El viejo de la piazza” que fue publicado por vez primera en inglés en 2020. Se trata de una alegoría de la libertad de expresión (casi una parábola) personificada en una mujer y en ella explora la peligrosidad de la ausencia de comunicación.

La relación con India

Tampoco es inédito el cuento “En el sur”, un derroche de sensibilidad, con el que se abre la colección de relatos y que transcurre en India. Lo protagonizan Junior y Senior, dos personajes entrañables, completamente opuestos pero contiguos, en cierto modo complementarios. 

Todas las historias contenidas en ‘La última hora’ tienen que ver, de una manera u otra, con India: alguno de los personajes, algo que acontece, la propia historia. Allí transcurre también “La intérprete de Kahani”, un relato excelente en el que regresa al universo de su novela ‘Hijos de la medianoche’ en el que explora el poder del arte, en concreto de la música, sin renunciar al humor fino del que hace gala en sus páginas iniciales y a la sátira de los ridículos superricos cuya insólita destrucción resulta de lo más inquietante.

En “Oklahoma”, Kafka y Goya resultan una inspiración evidente para Salman Rushdie que recuerda los últimos tiempos de la vida del pintor en la Quinta del Sordo, antes de partir al exilio. También El Bosco y la “Extracción de la piedra de la locura”, que pudo ver en su última visita al Museo del Prado, obra que al autor le pareció particularmente interesante porque nunca había pensado en la locura como algo físico. Es un cuento que resulta, en palabras del autor, algo “borgesiano”, en el sentido de que es una historia sobre historias, sobre arte. Borges (Alfaguara reedita precisamente en estos días su obra completa: cuentos, poesía, ensayos) es, junto a Carlos Fuentes, Poniatowska, Vargas Llosa o García Márquez, uno de los escritores en lengua castellana que cita Rushdie en la conferencia de prensa. Como ellos, aborda la tarea de construir pequeños mundos que no solamente sirvan de disfrute al lector sino que empujen a reflexionar sobre la naturaleza humana. 

"Finado" y el proceso creativo

Ese disfrute es absolutamente palpable en el quinto de los cuentos que se han recogido en la obra. Se titula “Finado” y es, dicho con brevedad y concisión, una historia de fantasmas: la de un hombre que vive después de muerto y es perceptible solamente para Rose, una joven estudiante. Alan Turing (matemático y padre de la computación) y E.M. Foster ( autor, entre otras obras de ‘Pasaje a la India’) fueron en este caso la inspiración de este relato. Ambos pertenecieron al mismo college en el que el propio autor estudió, el King´s College de Cambridge, donde Foster, además, residió gran parte de su vida como miembro honorario. Allí lo conoció Salman Rushdie, que lo recuerda amigable y abierto a los estudiantes. Su intención primera fue escribir una historia sobre esa relación con estudiantes jóvenes y la improbable amistad que podría darse entre ellos. Pero, de pronto, el personaje murió en la primera frase: “Cuando despertó en la habitación que ocupaba en el College, el miembro honorario S. M. Arthur estaba muerto”. O, lo que es lo mismo, el autor se quedó sin héroe en el primer párrafo. Y así fue como surgió un maravilloso relato de fantasmas que no dejará a nadie indiferente. 

Volveré a la novela, afirmó un Salman Rushdie que no cree ser bueno con las profecías. Y que confiesa que, de no haber sido escritor, hubiera sido actor. No tiene ninguna intención de dejar de escribir, ni de retirarse ni de morirse. Aunque explorar cómo los artistas se enfrentan al último acto, al momento de llegar al final, era y es un reto. Sobre todo para él, que tiene buena suerte con la muerte. La literatura es la mejor manera de responder a la manera en que se vive en tiempos difíciles. “Nuestras palabras nos fallan”, la frase con la que termina ‘La penúltima hora’ no quiere ser más que la constatación de la evidencia de que la comunicación simplemente está rota. Pero como nada es permanente, dice, y él es optimista, cuanto la sociedad ha cambiado a mal, puede cambiar a bien.

La penúltima hora
Salman Rushdie
Penguin Random House, 2026
272 páginas