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Una cruz de ceniza para empezar de nuevo

La iglesia de San Marcelo arranca la Cuaresma con una jornada marcada por la austeridad, la alta participación y un mensaje de conversión interior que, según el párroco Roberto Da Silva, invita a "ayunar también del egoísmo, del insulto y de la indiferencia"
Los párrocos Roberto Da Silva y Félix Díez Alonso, han explicado a Heraldo de León cómo se vive este Miércoles de Ceniza en la parroquia de San Marcelo y el significado del gesto que marca la frente de los leoneses con una cruz de ceniza.

El silencio se percibe nada más cruzar la puerta de la Iglesia de San Marcelo. No hay flores en el altar, no suenan cantos y el Gloria desaparece de la liturgia. La sobriedad marca el inicio del Miércoles de Ceniza, jornada con la que la comunidad cristiana comienza la Cuaresma, un tiempo de 40 días de preparación hacia la Semana Santa.

Los párrocos Roberto Da Silva y Félix Díez Alonso, han explicado a Heraldo de León cómo se vive esta fecha en la parroquia y el significado del gesto que marca la frente de los leoneses con una cruz de ceniza.

“El Miércoles de Ceniza es una de las épocas que dan inicio a la Cuaresma, 40 días en las que vamos caminando detrás de Cristo hacia la muerte y especialmente -y es lo que creemos los cristianos- hacia la resurrección de Cristo”, señala Da Silva.

El significado de la ceniza

La ceniza, tal y como explican, procede de la quema de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior. Un origen que encierra, según el sacerdote, una enseñanza sobre la fragilidad humana. “El Domingo de Ramos acogemos a Cristo como rey, como hicieron los habitantes de Jerusalén. Pero la mayoría de esa gente que decía 'sí' al Señor es la que el Viernes Santo va a decir 'Crucifícale'. La gloria dura lo que un suspiro y el ser humano es capaz de la mayor contradicción, de amar o de odiar”, subraya.

Austeridad y alta participación

En San Marcelo la jornada se celebra con “austeridad, pero con sobriedad y gran significado”. Por eso se retiran las flores y se suprimen los cantos: cada gesto subraya que ha comenzado un tiempo penitencial. Este recogimiento no resta atención ni participación: a lo largo del día se celebran tres eucaristías, a las 10:00, a las 12:00 y a las 19:30 horas, que registran una alta asistencia.

Cada misa refleja un perfil distinto de la comunidad. Las celebraciones de la mañana reúnen principalmente a personas que no trabajan, mientras que la de la tarde congrega a fieles más jóvenes que acuden tras finalizar su jornada laboral. Aun así, todos comparten la misma conciencia. “La gente viene porque sabe que es el comienzo de la Cuaresma y que debe empezar con este gesto. Sin él, parece que no empieza de la misma manera”, afirma Da Silva, con casi 22 años de sacerdocio en distintas parroquias.

Ese símbolo sencillo, la cruz de ceniza trazada en la frente, está abierto a todo aquel que desee recibirlo. “Es un signo de penitencia, de un deseo de cambiar algo en mi interior. Y lo puede hacer tanto un creyente como un no creyente”, sentencia.

Ayuno y abstinencia, más allá de la norma

El Miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia de carne. No obstante, el sacerdote invita a ampliar el sentido de estas prácticas. "Ayunar es privarte algún día de comer, pero también ayunar de no explotar al compañero en el trabajo, no insultar, no ofender, no pensar mal. Ayunar de muchas cosas, materiales y también de valores que son antivalores", explica.

La abstinencia de carne se mantiene como signo visible del inicio de este periodo. "Podíamos haber elegido otra cosa, pero hemos elegido abstinencia de comer carne como signo evidente de que estoy iniciando una etapa concreta".

Con este gesto sencillo y cargado de simbolismo, la parroquia de San Marcelo abre un tiempo de reflexión y preparación que, para los cristianos, culminará en la celebración de la Pascua.