La Junta sitúa la red de calor de León entre sus grandes apuestas energéticas con una inversión de más de 51 millones de euros para abastecer hasta 28.000 viviendas
La Junta de Castilla y León ha convertido el desarrollo de las redes de calor sostenibles en uno de los principales ejes de su política energética para esta legislatura, una estrategia en la que el proyecto de León ocupa un lugar prioritario junto a los previstos en Segovia, Salamanca y Aguilar de Campoo. El objetivo del Ejecutivo autonómico pasa por instalar 100 nuevos kilómetros de redes de calor impulsadas por la empresa pública Somacyl, una actuación que permitirá duplicar la longitud de estas infraestructuras en la Comunidad y consolidar a Castilla y León como referente nacional en este modelo de suministro energético.
Así lo anunció la consejera de Medio Ambiente y Energía, María González Corral, durante su comparecencia en las Cortes para presentar las líneas de actuación de su departamento, donde defendió que la integración de las competencias de Medio Ambiente y Energía responde a una estrategia orientada a acelerar la transición energética, aprovechar los recursos naturales de la Comunidad y convertir la sostenibilidad en un motor de desarrollo económico y creación de empleo.
La previsión de la Junta es que el conjunto de las redes de calor abastezca a unas 30.000 viviendas y 325 edificios públicos, con un consumo anual de 160.000 toneladas de biomasa forestal que permitirá evitar la emisión de 90.000 toneladas de dióxido de carbono cada año. Además, la Administración autonómica pretende continuar conectando edificios públicos a las redes ya operativas y extender progresivamente el sistema a comunidades de propietarios, industrias y otros edificios privados.
Más de 51 millones para León
Dentro de esa estrategia, León concentra una de las actuaciones más ambiciosas de Somacyl. La sociedad pública ha licitado las dos primeras grandes actuaciones para desarrollar la Red de Calor Sostenible de la ciudad, con una inversión conjunta superior a los 51,1 millones de euros, financiada parcialmente con fondos europeos de Transición Justa.
El proyecto comprende la construcción de la central de generación de energía térmica mediante biomasa, con un presupuesto de 34,48 millones de euros más IVA, y la ejecución de la primera fase de la red de distribución, que supondrá otros 16,7 millones de euros más IVA. Ambas actuaciones cuentan con un plazo de ejecución de 24 meses.
La futura infraestructura permitirá suministrar calefacción y agua caliente sanitaria mediante energía renovable a más de 28.000 viviendas y alrededor de 150 edificios públicos y privados de la capital leonesa, sustituyendo progresivamente más de 1.200 calderas individuales alimentadas por combustibles fósiles. Según los cálculos de la Junta, ello contribuirá a reducir de forma significativa las emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire urbano, además de ofrecer a las comunidades de propietarios un ahorro estimado de entre el 20 y el 30 por ciento en la factura energética respecto a los combustibles fósiles.
Una central de biomasa de 44 megavatios
La central energética se levantará en una parcela de 24 hectáreas situada junto al río Bernesga, el cementerio municipal y la Ronda Sur, dentro del Complejo de Energías Renovables promovido por Somacyl, que integrará biomasa forestal, energía solar fotovoltaica e hidrógeno verde.
En una primera fase contará con dos calderas de biomasa de 22 megavatios térmicos cada una, alcanzando una potencia conjunta de 44 MW, aunque el complejo está diseñado para duplicar esa capacidad hasta los 88 MW en futuras ampliaciones.
La instalación utilizará unas 64.000 toneladas anuales de astilla forestal procedente de aprovechamientos sostenibles, con una producción prevista de 176 millones de kilovatios hora de energía térmica renovable al año y una reducción superior a las 35.000 toneladas anuales de emisiones de CO₂.
El proyecto incorpora además un depósito de inercia de 13 millones de litros para almacenar energía térmica, sistemas de filtrado de humos, bombeos inteligentes, retirada automática de cenizas, telegestión integral y una planta fotovoltaica destinada al autoconsumo de la instalación.
Primer despliegue de la red
La primera fase de la red contempla aproximadamente 28 kilómetros de canalizaciones enterradas de ida y retorno, construidas con tuberías de acero preaislado especialmente diseñadas para el transporte de agua caliente.
El ramal principal partirá desde la central ubicada en La Lastra y recorrerá distintos puntos de la ciudad a través del Paseo del Parque, la calle Los Aluches, la plaza de la Unión Europea, la avenida José Aguado, Octavio Álvarez Carballo, Santa Ana, Pendón de Baeza y la avenida Real.
Desde ese eje principal se desarrollarán distintos ramales secundarios que permitirán abastecer inicialmente a los barrios de La Lastra, La Chantría, Las Labiadas, Santa Ana, Polígono 10, El Ejido y La Granja, mientras que las futuras ampliaciones prevén extender el servicio hasta el Hospital de León.
La infraestructura incluirá igualmente sistemas inteligentes de detección de fugas, comunicaciones, regulación automática del caudal y subestaciones de intercambio térmico en cada edificio conectado para optimizar la eficiencia energética y facilitar la digitalización del consumo.
Cambio de trazado y contestación vecinal
La puesta en marcha de la red de calor de León continúa adelante pese a la oposición manifestada por parte de colectivos vecinales afectados por el desarrollo de la infraestructura.
El proyecto ha experimentado además una modificación relevante respecto a su planteamiento inicial. La red de distribución prevista en un primer momento contemplaba atravesar el centro de la ciudad, incluida la calle Ancha, una alternativa que finalmente fue descartada para dar paso a un nuevo diseño de distribución que evita ese recorrido y modifica el trazado inicialmente previsto.
Pese a esa revisión del proyecto, la Junta mantiene la actuación como una infraestructura estratégica para la capital leonesa y como una de las principales inversiones de la política energética autonómica, al considerar que permitirá avanzar en la descarbonización urbana, potenciar el aprovechamiento de la biomasa forestal de Castilla y León, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mejorar la competitividad energética de miles de hogares y edificios públicos.