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León mantiene 127 autónomos por cada 1.000 habitantes pese a la sangría del sector

Los pequeños negocios rurales, esenciales para frenar la despoblación, enfrentan un relevo generacional crítico mientras el colectivo autónomo sigue en retroceso en la provincia
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León mantiene 127 autónomos por cada 1.000 habitantes pese a la sangría del sector.

Los pequeños negocios constituyen un dique de contención contra la despoblación del medio rural pero “nubarrones negros” se ciernen sobre el colectivo de autónomos que ha perdido alrededor de 20.000 efectivos en la última década llevándose consigo parte de la vida de los pueblos.

Castilla y León encabeza la “sangría” de los trabajadores por cuenta propia en España (1.404 sólo el año pasado) pero todavía es la segunda autonomía, solo por detrás de Galicia, con un mayor número de trabajadores por cuenta ajena por población activa, como reflejo a su realidad rural y dispersión geográfica, que requiere de “mucho emprendimiento de pequeño tamaño porque no queda otra”, afirma la presidenta de ATA en la Comunidad, Leticia Mingueza, quien razona que “por eso es tan importante este colectivo”. “Es una herramienta para luchar contra la despoblación, porque cada uno que se pierde, la sangría avanza”, sentencia, para advertir de que “o se actúa ya” o no habrá remedio que salve el medio rural.

Autónomos en Castilla y León 2025 (15cmx11cm)
Autónomos en Castilla y León 2025.

Los datos que facilita el Ministerio de Trabajo y Economía social, recogidos por Ical, revelan que Castilla y León cerró 2025, con 182.206 trabajadores por cuenta ajena, lo que supone 124,7 autónomos por cada 1.000 habitantes de 16 a 64 años, sólo por detrás de Galicia, con 127,1, y muy por encima de la media nacional, de 108,2. El dato para la Comunidad representa una bajada de nueve décimas, mientras la media nacional solo se contrajo un 0,1 por ciento, como en la comunidad gallega. En todas las provincias de la Comunidad, el colectivo perdió peso, con Zamora encabezando el ranking nacional con 161,1; y Segovia, Ávila y Soria entre las diez con mayor índice, con 139,8, 137,4 y 136,7, respectivamente. Asimismo, León aparece en el décimo primer puesto, con 127; y Salamanca y Palencia en el décimo tercero y décimo cuarto, con 126,9 y 126. Lejos en la tabla se sitúan Burgos (21) y Valladolid (35), con 117,6 y 104,5.

Relevo generacional

Leticia Mingueza recalca que son negocios de pequeño tamaño en una autonomía con dispersión geográfica, porque cuanto más concentrada está la población y hay más grandes empresas y funcionarios, hay menos autónomos. Eso sí, denuncia que cada día encoge más y más y sino se adoptan medidas, en diez o 20 años se producirá un “descenso muy pronunciado” con su impacto directo en la vida en los pueblos, donde o hay servicios o la gente se seguirá marchando.

Mingueza pone de relieve que se trata de un sector “muy envejecido”, algo que corrobora el departamento que dirige Yolanda Díez, con 121.475 mayores de 45 años (66,6 por ciento), con 65.336 por encima de 55 años (35,8 por ciento), e incluso 10.737 que trabajan con 66 años y más, “gente que se reengancha al autoempleo para finalizar la carrera laboral; por la jubilación activa o porque no conciben la vida sin su negocio”, explica.

En este contexto, la representanta de ATA atisba un “complicado” futuro para el colectivo en la Comunidad, algo, recuerda, de lo que “alertan todos los meses”. “La situación es compleja porque sin relevo se producirán descensos muy grandes las próximas décadas en el número de autónomos, cuando el trabajo por cuenta propia y los negocios son fundamentales que sigan dando vida a los pueblos y ciudades, para que se queden los jóvenes”, manifiesta, con el comercio con una situación más compleja ante el cambio de los ámbitos de consumo.

Leticia Mingueza insiste una y otra vez en el problema del relevo generacional y afirma que entre los jóvenes “ha calado la idea de que emprender es una locura, con un camino lleno de dificultades”, algo que “en cierta manera es real” porque presenta “muchas dificultades en el día a día”. Así, arremete contra la presión fiscal y las trabas burocráticas pero ensalza también las “bondades” del trabajo autónomo, para exigir a las administraciones públicas facilidades para emprender, para el acceso a la digitalización, para adaptarse a los nuevos tiempos.

Trabajo con los jóvenes

En este contexto, defiende que trabajar con los jóvenes “desde edades muy tempranas” es “fundamental”, desde el colegio, el instituto, la FP y la universidad, con autónomos que acudan a las aulas para que “conozcan el camino de emprender y les sirva de inspiración”.

La presidenta de ATA exige eliminar burocracia, simplificar la normativa ante un “maremagnum administrativo actual inasumible” y, sobre todo, “trabajar muchos el mundo rural”. “Tememos un territorio muy grande, con la población muy dispersa y es esencial en los núcleos rurales, porque todos sabemos lo que pasa cuando se cierra el bar del pueblo, la panadería o la farmacia; si queremos que se queden los jóvenes tiene que haber servicios, es la pescadilla que se muerde la cola”, dibuja.

La presidenta de ATA defiende, en este sentido, que el trabajo autónomo “puede convertirse en un modo de vida para que los jóvenes no tengan que marcharse de sus pueblos de origen” y también apuesta por el autoempleo femenino, porque “fija población” ya que cuando una mujer abre un negocio en el medio rural “la familia se queda en el pueblo”.

En este contexto, reclamó medidas de apoyo al relevo generacional como al programa Relevacyl de la Junta, para “seguir impulsando que todos los negocios no cierren de forma natural por la jubilación de los propietarios, ya que las nuevas generaciones pueden dales una vuelta, digitalizarlos y adaptarlos”, pero para eso, también puso el acento en que es preciso que la conectividad llegue a los pueblos de forma eficaz. Otro aporte llegará de la mano de la inmigración, dijo, que ya es un factor relevante “con muchas familias emprendiendo” en el medio rural de la Comunidad. Y es que si el año pasado se perdieron 1.404 negocios, 1.257 eran de hombres, frente a solo 147 de mujeres, y 2.246 de nacionales, cuando se ganaron 842 de foráneos.

Otro hecho relevante que constata Leticia Mingueza es la resiliencia de los negocios que abren en la Comunidad, con 30.771 con entre cinco y diez años; 55.491 con entre diez y 20, y 44.206 con 20 o más. Al respecto, defiende que esos datos revelan que los negocios han sabido adaptarse y sobrevivir a los nuevos tiempos, “han durado y sería una pena que se perdieran porque el titular se tenga que jubilar, siendo rentables, porque no haya ningún joven que quiera hacerse cargo”.

Por último, comentó que el entorno de “inseguridad jurídica” y los elevados costes laborales “no favorecen la contratación” por parte de los negocios, con una inmensa minoría, 159.111 sin asalariados.