El tiempo

Dimite el número dos de la Policía Nacional tras una denuncia por una presunta agresión sexual

José Ángel González deja el cargo después de que un juzgado de Madrid acordara tomarle declaración en calidad de investigado
José ángel González
irector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González.

El hasta ahora director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, ha presentado su dimisión después de que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid acordara su citación como investigado por una presunta agresión sexual denunciada por una agente del cuerpo.

La decisión llega tras el auto judicial, adelantado por Antena 3 Noticias, en el que el magistrado considera que los hechos relatados en la querella apuntan a la posible existencia de delitos de agresión sexual, cuya instrucción corresponde a ese órgano. El juez ha señalado el 17 de marzo, a las 10:30 horas, para tomar declaración a la denunciante.

La querella, formalizada por el letrado de la agente, incluye además presuntos delitos de coacciones, lesiones psíquicas y malversación de fondos públicos, añadiendo la circunstancia agravante de abuso de superioridad.

Una relación anterior y el inicio del conflicto

De acuerdo con el escrito, la agente mantuvo tiempo atrás "una relación de afectividad" con González en un contexto que, según expone, estaba condicionado por una clara desigualdad jerárquica dentro de la institución.

Siempre según la versión de la denunciante, tras romper ella la relación de manera unilateral, el mando policial habría iniciado una dinámica de insistencia y contacto no deseado. Los hechos más graves se sitúan el 23 de abril de 2025, cuando la agente prestaba servicio en la comisaría de Coslada.

Ese día, sostiene la querella, recibió reiteradas llamadas telefónicas en las que el DAO le exigía acudir de inmediato a su encuentro. Ante su negativa inicial, él habría apelado a su posición dentro del cuerpo para que abandonara su puesto y utilizara un vehículo policial camuflado con el fin de reunirse con él.

La agente acudió primero a un restaurante donde el comisario se encontraba comiendo con otro mando y, posteriormente, ambos se desplazaron a un inmueble. En el interior, según el relato judicial, se produjo un acercamiento de carácter sexual que fue rechazado de forma expresa y reiterada por la denunciante.

Supuestas presiones posteriores

La querella sostiene que, pese a esa negativa, se produjo una conducta de índole sexual acompañada —según la versión de la agente— de violencia física e intimidación, en un entorno de aislamiento y bajo una evidente superioridad jerárquica. La mujer logró abandonar el lugar, devolvió el vehículo oficial en dependencias policiales y regresó a su domicilio.

Tras lo ocurrido, el escrito describe una presunta campaña de llamadas y presión psicológica dirigida, siempre según la denunciante, a restar importancia a los hechos, evitar que acudiera a la Justicia y ofrecerle supuestas mejoras laborales como contraprestación por su silencio.