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"Hola, Atocha, 6189, (…) He sufrido un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía (…) Manden ambulancias y bomberos"

La caja negra revela la confusión inicial del maquinista tras el choque de Adamuz | Las comunicaciones del conductor del Iryo 6189 muestran cómo tomó conciencia del descarrilamiento y del incendio minutos después del impacto

Los reyes observan la cabina del tren iryo tras el accidente.
Los reyes observan la cabina del tren iryo tras el accidente.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya analiza la caja negra del tren Iryo 6189 Málaga-Madrid, implicado el pasado domingo en el grave accidente ferroviario ocurrido a la altura de Adamuz (Córdoba). El siniestro, que terminó con la colisión contra un Alvia que cubría el trayecto Madrid-Huelva, ha dejado hasta ahora 42 víctimas mortales y decenas de heridos.

Los audios de las comunicaciones entre el maquinista del Iryo y el centro de control de Adif en Madrid, adelantados por el medio digital Cordópolis, permiten reconstruir los primeros minutos tras el impacto y muestran cómo el conductor fue tomando conciencia progresiva de la magnitud de lo ocurrido.

Un aviso sin sensación de emergencia

En la primera llamada al puesto de mando de Atocha, el maquinista no parece percibir la gravedad del incidente. “Hola, Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz”, comunica al centro de control. En ese momento, no detecta que su tren ha descarrilado ni que se ha producido una colisión con otro convoy.

Desde Madrid, los técnicos de Adif tampoco interpretan inicialmente la situación como crítica y le indican una maniobra de seguridad. “Me dicen por aquí que bajes pantógrafos”, le trasladan. El conductor responde que “más abajo no pueden estar” y explica que tiene el “tren bloqueado”, por lo que va a “necesitar” salir de la cabina para “reconocer” el exterior y comprobar qué ha sucedido.

La confirmación del descarrilamiento

Es en una segunda comunicación cuando el maquinista empieza a comprender el alcance del accidente. Con un tono más tenso, aunque sereno, informa con claridad: “Hola, Atocha, 6189, mira, comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua”.

Ante esa advertencia, solicita medidas inmediatas para evitar nuevos riesgos: “Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor”. Desde el centro de control le responden para tranquilizarle que “no hay ningún tren llegando” por las líneas afectadas.

Incendio y heridos a bordo

La gravedad del escenario se confirma instantes después, cuando el maquinista alerta de un nuevo peligro. “Y tengo incendio también. Necesito abandonar la cabina porque tengo que verificar, ¿vale? Tengo un coche incendiado”, comunica a Adif.

En la misma llamada, reclama la intervención de los servicios de emergencia: “Necesito que envíen, por favor, también un servicio de urgencia, bomberos y ambulancias, que tengo también heridos en el tren”. Segundos más tarde, resume la situación con urgencia creciente: “Es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Tengo incendio. Tengo un coche incendiado. Necesito urgencias, ambulancias…”.

Investigación en curso

La CIAF trabaja ahora con los datos registrados en la caja negra para determinar las causas exactas del accidente, mientras las autoridades judiciales y técnicas continúan recabando información. Las comunicaciones del maquinista del Iryo 6189 se han convertido en una pieza clave para entender cómo se desarrollaron los hechos en los primeros minutos de una de las mayores tragedias ferroviarias de los últimos años.