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El PP gana en Aragón pero pierde escaños, Vox se dispara y el PSOE se desploma a mínimos

El adelanto electoral no despeja el tablero en Aragón y refuerza a Vox | El PP gana pero pierde fuerza, el PSOE iguala su mínimo histórico y la izquierda alternativa se reordena con el impulso de Chunta y la salida de Podemos

Aragon
Las elecciones autonómicas celebradas este domingo en Aragón han dibujado un escenario político más fragmentado y escorado a la derecha, en el que el Partido Popular logra la victoria pero ve frustrado su principal objetivo: reducir su dependencia de Vox.

Las elecciones autonómicas celebradas este domingo en Aragón han dibujado un escenario político más fragmentado y escorado a la derecha, en el que el Partido Popular logra la victoria pero ve frustrado su principal objetivo: reducir su dependencia de Vox. El adelanto decidido por Jorge Azcón no solo no ha reforzado su posición, sino que ha dejado al PP con menos escaños y con un socio potencial mucho más fuerte y exigente.

Con el 96,62% del escrutinio completado, el PP pasa de 28 a 26 diputados y se mantiene como la fuerza más votada y la única con opciones reales de liderar una investidura. Sin embargo, el retroceso en escaños y el avance de Vox convierten su triunfo en un resultado insuficiente para gobernar en solitario o con apoyos alternativos.

 

Vox capitaliza el espacio de la derecha

La gran ganadora de la jornada es Vox, que dobla su representación y pasa de 7 a 14 escaños, consolidándose como un actor central en la política aragonesa. El partido liderado en Aragón por Alejandro Nolasco refuerza su capacidad de condicionar la formación de gobierno y amplía la distancia con el PP en el electorado más ideologizado.

 

El bloque de derechas en su conjunto crece con claridad. La suma de PP y Vox alcanza el 51,98% de los votos, frente al 46,74% obtenido en 2023. El proceso de derechización que ya se había observado en Extremadura se reproduce en Aragón, aunque de forma menos intensa, y deja poco margen para fórmulas de gobierno que eviten la entrada o el apoyo de la ultraderecha.

Un PSOE estancado en su suelo histórico

En el bloque progresista, el PSOE continúa su tendencia descendente y se queda en 18 escaños, el peor resultado de su historia en la comunidad, que ya había alcanzado en anteriores comicios. En términos de voto, los socialistas retroceden del 29,55% al 24,37%, confirmando las dificultades del partido para frenar la erosión electoral.

El resultado supone un mal arranque para la estrategia de situar a ministros del Gobierno como cabezas de lista autonómicas. Pilar Alegría, exministra de Educación y portavoz del Ejecutivo hasta diciembre, no logra revertir la dinámica negativa, lo que añade incertidumbre a futuros movimientos similares en otras comunidades.

Reordenación de la izquierda alternativa

El 8-F marca un punto de inflexión en el espacio a la izquierda del PSOE. Chunta Aragonesista emerge como la fuerza dominante de este bloque al duplicar su representación, de 3 a 6 diputados, y se consolida como el principal referente de la izquierda alternativa con arraigo territorial. El partido liderado por Jorge Pueyo se convierte, junto a Vox, en uno de los grandes vencedores de la jornada.

El crecimiento de Chunta contrasta con el desplome de Podemos, que desaparece de las Cortes aragonesas. La coalición formada por el partido morado y Alianza Verde no logra representación, mientras que IU-Movimiento Sumar conserva el único escaño que ya tenía. El cambio de equilibrio confirma una preferencia del electorado por proyectos más vinculados al territorio frente a marcas estatales en retroceso.

Retroceso del regionalismo centrista

El nuevo reparto de fuerzas también castiga al regionalismo moderado. Teruel Existe pierde un diputado y pasa de 3 a 2 escaños, lo que frustra la única alternativa que tenía el PP para gobernar sin Vox, una opción que ya se daba en la Diputación de Teruel. El movimiento de la España Vaciada mantiene presencia institucional, pero muestra signos claros de estancamiento en un contexto de creciente polarización.

Más acusado aún es el descalabro del Partido Aragonés (PAR), que se queda fuera de las Cortes tras perder su representación por Teruel. La salida del PAR supone el adiós a una de las formaciones históricas de la política autonómica, con una amplia implantación municipal y un pasado marcado por la presidencia del Gobierno aragonés en las décadas finales del siglo XX.

Un Parlamento más polarizado

El resultado de las urnas deja un Parlamento más escorado a la derecha, con Vox en una posición de fuerza inédita y con menor espacio para acuerdos transversales. El fracaso del adelanto electoral refuerza a los extremos y debilita a las opciones centradas, tanto en la derecha como en la izquierda.

La investidura de Jorge Azcón se presenta compleja y previsiblemente condicionada por las exigencias de Vox, mientras el resto de fuerzas afrontan una etapa de reflexión y reconfiguración interna. Aragón se suma así a una tendencia política que redefine el equilibrio autonómico y anticipa meses de negociación intensa y alta tensión política.