Boda antrueja en Celadilla del Páramo
La localidad de Celadilla del Páramo ha vuelto a convertirse en punto de encuentro gracias a la celebración de una singular boda tradicional que ha congregado a cerca de 300 personas. La iniciativa, promovida por la junta vecinal y la asociación Íntrole, cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Villadangos del Páramo y busca revitalizar el municipio a través de la recuperación de antiguas costumbres.
Una tradición recuperada
Este tipo de enlace, conocido en la zona como boda antrueja, se reinstauró hace cinco años en el pueblo y desde entonces ha sumado ya seis celebraciones. Su objetivo es recrear el carácter excepcional que tenían las bodas en el pasado, cuando estos acontecimientos eran poco frecuentes y movilizaban a toda la comunidad.
Protagonistas de un enlace singular
En esta edición, la ceremonia ha tenido como protagonistas a Rebeca, vecina de la localidad, y Aoki, de origen japonés. Ambos han participado en un ritual que se aleja de los formatos convencionales y que pone el acento en el valor cultural y colectivo de la celebración.
Gastronomía sencilla y contundente
Tras el acto, los asistentes han compartido un convite basado en un plato tradicional: garbanzos con callos. Esta elección refuerza el carácter popular del evento, en línea con las costumbres que se pretenden recuperar.
Juegos y símbolos para cerrar la jornada
La celebración continúa con actividades típicas como la carrera del rosco y el mondo, elementos elaborados con pan y adornados con dulces.
Estas piezas, además de formar parte del entretenimiento, simbolizan la importancia de mantener vivas las tradiciones locales.
Celadilla se ha convertido así en un ejemplo de reivindicación tradicional con su boda antrueja celebrada siguiendo las tradiciones más antiguas y arraigadas de la provincia de León.