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Asaja critica el apoyo del Gobierno a Brasil en pleno debate sobre Mercosur

La organización agraria reclama que las mismas exigencias sanitarias impuestas a los productores europeos se apliquen a las importaciones de terceros países
Tractor in a vineyard
ASAJA ha cuestionado la postura del Gobierno de España respecto a las exportaciones agroalimentarias de Brasil a la Unión Europea y considera que existe una contradicción entre el discurso que defiende en Bruselas y las actuaciones desarrolladas en el marco de las relaciones comerciales con Mercosur.

ASAJA ha cuestionado la postura del Gobierno de España respecto a las exportaciones agroalimentarias de Brasil a la Unión Europea y considera que existe una contradicción entre el discurso que defiende en Bruselas y las actuaciones desarrolladas en el marco de las relaciones comerciales con Mercosur.

La organización agraria sostiene que, a pocas semanas de la entrada en vigor de la nueva normativa comunitaria sobre el uso de antimicrobianos en la producción ganadera, las exigencias que deberán cumplir los productores europeos deben extenderse también a los productos procedentes de terceros países.

La polémica surge tras las declaraciones realizadas el pasado 16 de julio en São Paulo por la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, quien expresó la disposición de España a colaborar para que Brasil pueda acreditar las garantías de trazabilidad y cumplimiento requeridas por la normativa europea.

El veto europeo a Brasil

ASAJA recuerda que la Comisión Europea decidió el pasado mes de mayo excluir a Brasil del listado de países autorizados para exportar a la Unión Europea carne de ave, vacuno y porcino, además de huevos, pescado de cultivo, miel y equinos destinados al consumo humano.

Según explica la organización, esta decisión se adoptó después de que el país sudamericano no acreditara el cumplimiento de los requisitos europeos sobre el uso de antimicrobianos una vez finalizado el periodo transitorio concedido.

De acuerdo con datos oficiales brasileños recogidos por ASAJA, la medida afecta a un intercambio comercial valorado en torno a 1.550 millones de euros anuales.

La nueva normativa europea

La organización recuerda que la regulación comunitaria, que entrará en vigor el próximo 3 de septiembre, "prohíbe el uso de antibióticos para promover el crecimiento del ganado y el empleo de antimicrobianos reservados al tratamiento de infecciones humanas".

A su juicio, estas condiciones deben ser obligatorias tanto para los productores europeos como para quienes exporten alimentos de origen animal al mercado comunitario.

ASAJA defiende que la política comercial de la Unión Europea se sustente en "un principio de reciprocidad efectiva", al entender que agricultores y ganaderos europeos no pueden competir en igualdad de condiciones con productos elaborados bajo requisitos menos exigentes en materia de sanidad animal y seguridad alimentaria.

Críticas al Gobierno

La organización agraria rechaza el argumento del Ejecutivo de que la situación de Brasil respecto a las exportaciones agroalimentarias sea un asunto independiente del acuerdo comercial con Mercosur.

En su opinión, aunque ambos procedimientos tengan una tramitación diferente, "afectan al mismo principio: la reciprocidad en las condiciones de producción".

ASAJA considera "contradictorio que la Comisión Europea concluya que Brasil no cumple unas normas que los productores europeos llevan años aplicando y que, al mismo tiempo, el Gobierno español se ofrezca a facilitar la superación de esas restricciones".

Defensa de las "cláusulas espejo"

La organización insiste en que cualquier apertura comercial debe garantizar las mismas obligaciones para todos los operadores que acceden al mercado europeo.

Por ello, reclama que cualquier avance en las relaciones comerciales con Mercosur esté condicionado a "una reciprocidad efectiva y plenamente verificable", en línea con el principio de las denominadas "cláusulas espejo", que exigen que los productos importados respeten los mismos estándares que se imponen a los productores de la Unión Europea.

ASAJA sostiene que esa igualdad de condiciones resulta imprescindible para proteger la competitividad del sector agrario europeo y asegurar que las normas comunitarias se apliquen de manera homogénea tanto a la producción interna como a las importaciones.