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Fasgar defiende a la Rainbow Family: "Ni están acampando ni haciendo fuego; hasta se ofrecieron a limpiar el monte"

Unas 40 personas se asientan desde finales de julio en el chozo de Campo de Santiago, mientras que Medio Ambiente y Patrimonio emiten informes desfavorables y el Ayuntamiento prohíbe acampar

La Rainbow Family -Familia Arcoíris- comenzó a llegar a finales del pasado mes de julio a la localidad leonesa de Fasgar, en el término municipal de Murias de Paredes, con el objetivo de pasar el verano en conexión con la naturaleza.

Rainbow Family

La Rainbow Family se trata de una comunidad fundada en 1972 en Estados Unidos, que organiza encuentros anuales internacionales guiados por el ciclo lunar, de 28 días, en los que mantienen una convivencia comunitaria en un entorno en contacto estrecho con la naturaleza.

Su llegada a Fasgar se inició el día 27 de julio con los primeros miembros del colectivo y en estos momentos son unas 40 las personas de diferentes puntos de Europa asentadas en el chozo de Campo de Santiago, perteneciente la Junta Vecinal, mientras que sus vehículos se encuentran estacionados en Posada de Omaña, donde un vecino les ha cedido una finca privada.

Polémica por la estancia

Desde que los primeros miembros de la Rainbow Family comenzaran a llegar a la localidad, situada en el Valle Gordo, su presencia no ha estado exenta de polémica, mientras que tanto la secretaria como el presidente de la Junta Vecinal, Rosi Fernández y Félix García, defienden su estadía, ya que no solamente “ni están acampando ni haciendo fuego”, sino que, además de que el pueblo “está completamente tranquilo y en normalidad”, los forasteros “hasta se han ofrecido a limpiar el monte”.

“Ellos no están acampando ni están haciendo fuego, sino están cumpliendo en todo momento las órdenes y a día de hoy no ha pasado absolutamente nada. Están arriba y cada dos días bajan al pueblo a por víveres y se toman algo en el bar, Son totalmente correctos y educados”, comenta a la Agencia Ical Rosi Fernández que, además de la secretaria de la Junta Vecinal, es también la propietaria del bar del pueblo.

Sobre su llegada, Rosi explica que “ellos no funcionan por permisos”, sino que “vienen y te dicen lo que quieren hacer aquí y te dan unos papeles en los que explican lo que hacen, que es conectar con la naturaleza, y que es compatible con las leyes”. En cuanto a la elección de la localidad para establecerse, tal y como ya hicieron en 1988, se lleva a cabo “a través de invitaciones personales entre ellos”.

Visitas continuas

Fue el pasado 27 de julio, cuando la Guardia Civil contactó con el pedáneo, Félix García, para informarse de qué iban a hacer en el pueblo e incluso los agentes se desplazaron al lugar para identificar a los recién llegados. Desde entonces las visitas han sido continuas, tanto de la Guardia Civil como de Seprona, para vigilar que “todo está en orden”.

Para su asentamiento, la Junta Vecinal de Fasgar les ha dejado el chozo de su propiedad, situado en Campo de Santiago, que antiguamente utilizaban los pastores cuando subían con el ganado en turnos de vecero y al que solamente se puede acceder andando varios kilómetros o en vehículos todoterreno. Un espacio que los miembros de la Rainbow Family mantienen desde su llegada “cuidado y totalmente limpio, como el entorno en el que está ubicado”.

El pueblo "está tranquilo"

Tanto Rosi como Félix son conscientes de que la llegada del colectivo ha generado “alarma”, aunque no saben “a qué puede ser debida, si a que hubo mucho despliegue policial o quizá al propio desconocimiento”, ya que, desde aquel 27 de julio hasta la fecha, “no ha pasado absolutamente nada raro”, por lo que el pueblo “está tranquilo”, la gente “sigue su vida normal” y las personas establecidas en Campo de Santiago “se están comportando perfectamente”.

Una tranquilidad no solamente expresada por la secretaria y el presidente de la Junta Vecinal, sino trasladada también por varios de los veraneantes de Fasgar, quienes, tomándose un refrigerio en la terraza del bar, comentan que “hay una tranquilidad total”, al tratarse de personas “pacíficas y muy majas”, que “ayudan a la gente en lo que pueden y recogen la basura, tanto la suya como la que se encuentran por el camino”.

Unos veraneantes más

“Son como unos veraneantes más. Vienen al bar, toman y pagan sus bebidas, son muy educados y nunca quieren interferir con la gente del pueblo para no molestar y a veces hasta entran al bar a pedir una escoba para barrer la calle”, aseguran.

También reconocen que incluso “están generando riqueza” en la zona, ya que “desde el primer momento dijeron que querían consumir producto local”, por lo que “consumen en el bar, compran a los tenderos que vienen y hasta encargan el pan con el dinero por adelantado”. “Son gente completamente normal, solo que nosotros nos vamos de vacaciones al Caribe y ellos prefieren venir a conectar con la naturaleza”, añaden.

Precisamente por ello, Félix invita a las personas con prejuicios a “subir a Campo de Santiago y estar un rato con ellos”, así como a “ver cómo está todo de limpio, porque ya me gustaría que todo el pueblo estuviera así”. No obstante, “como es lógico”, el alcalde pedáneo de Fasgar advierte que “si mañana sucede algo”, será él mismo quien exija que “se cumpla la ley” para que “el monte esté bien”.

Reunión de 1988

La de este verano se trata de la segunda vez que la Rainbow Family se establece en Fasgar, después de que ya lo hicieran en 1988, cuando estuvieron unos tres meses, desde principios de junio hasta mediados de septiembre.

Rosi Fernández, que por aquel entonces tenía ocho años, recuerda “perfectamente” aquel verano, en el que los miembros de la comunidad Rainbow Family “hacían pulseras a los niños” y “hacían reuniones en el bar con la gente del pueblo”, en las que “hablaban mucho de plantas y de la naturaleza”. “El que lo vivió, al cien por cien que tiene un recuerdo feliz”, afirma.

También recuerda el verano de 1988 Félix García, quien reconoce que en aquel momento “vino mucha más gente, quizá porque no había tanta alarma”, que “se establecieron en tipis” repartidos en el campo. “A mí personalmente me ayudaron mucho y por eso recuerdo con cariño aquello y no me molesta que vengan, al contrario, porque además supone riqueza cultural al ser gente de muchos sitios diferentes”, comenta.

Intervención del Cecopi

El Centro de Coordinación Operativa Integrado de la provincia de León, reunido el jueves para establecer su dispositivo de cara al eclipse solar total del próximo miércoles, 12 de agosto, abordó la presencia de la Rainbow Family en Fasgar.

En dicha reunión, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León informó que la actividad contaba con informes desfavorables tanto de Medio Ambiente, por estar en época de riesgo alto de incendios forestales, como de Patrimonio, por su posible afección a la ermita de Santiago, situada en Campo de Santiago.

El Cecopi también convocó al Ayuntamiento de Murias de Paredes, al que pertenece la Junta Vecinal de Fasgar, para que trasladase más información sobre la actividad, al tiempo que recordó que las entidades locales son los órganos competentes para autorizar o prohibir eventos en sus terrenos, por lo que instó al Consistorio a que tomase una decisión al respecto.
Decreto municipal

En el día de ayer, el Ayuntamiento de Murias de Paredes emitió un decreto mediante el que prohíbe la acampada, en cualquiera de sus modalidades, en la totalidad del término municipal, tanto en terrenos de titularidad pública como en terrenos de titularidad privada. La restricción permanecerá vigente entre las 00.00 horas del martes, 11 de agosto, y las 23.59 horas del jueves, día 13.

El decreto especifica que se entiende por acampada la instalación o permanencia, con ánimo de pernoctar o de estancia prolongada, de tiendas de campaña, toldos, lonas, hamacas, caravanas, remolques habitables, autocaravanas en régimen de acampada o cualesquiera otros elementos fácilmente transportables destinados a alojamiento, así como la pernoctación al raso con despliegue de enseres, fuera de establecimientos de alojamiento debidamente autorizados. Además, advierte que, si se constata la existencia de una campada, se requerirá a los ocupantes su levantamiento y retirada inmediatos e incluso se recabará el auxilio de la Guardia Civil y se formulará la oportuna denuncia.