León, bajo el asedio del fuego: intenso esfuerzo durante una noche decisiva para contener la mayor emergencia forestal del verano con más de 300 desalojados
Una provincia en vilo
León ha despertado este jueves con la mirada puesta en la provincia. Tras una noche de trabajo ininterrumpido se continúa librando una batalla contra tres grandes incendios forestales que mantienen en máxima tensión a los servicios de extinción y a los responsables de Protección Civil. Los fuegos de San Cipriano del Condado, Veguellina y Valdelaloba permanecen declarados en nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial (IGR-2), el máximo activado en esta crisis, al existir riesgo para la población y para bienes no forestales.
Las primeras horas de la madrugada ofrecieron un moderado alivio. El descenso de las temperaturas y un comportamiento del viento menos agresivo permitieron a los equipos consolidar algunas líneas de defensa y frenar parcialmente el avance de varios frentes. Sin embargo, nadie da por superada la emergencia. Con la salida del sol vuelven a incorporarse los medios aéreos y comienza una nueva jornada en la que el incremento previsto de las temperaturas podría volver a complicar la evolución de unos incendios que han puesto al límite la capacidad operativa en la provincia.
Más de 340 personas continúan fuera de sus hogares después de que las llamas obligaran durante la jornada del miércoles a ordenar evacuaciones preventivas en diferentes municipios del área metropolitana de León y de la comarca del Bierzo.
San Cipriano del Condado, el incendio que concentra toda la preocupación
Si existe un punto donde se libra la batalla más complicada, ese es San Cipriano del Condado, en el municipio de Vegas del Condado. Allí se encuentra el incendio que mayor amenaza representa para las poblaciones cercanas y el que ha obligado a realizar el mayor número de desalojos de toda la emergencia.
El fuego comenzó a las 14.38 horas del miércoles y su evolución sorprendió incluso a los propios responsables del operativo. Apenas dos horas después de declararse, la Junta elevaba la situación a nivel 1 del Índice de Gravedad Potencial. Treinta y ocho minutos más tarde, la rápida propagación de las llamas y su cercanía a varios núcleos habitados obligaban a activar el nivel 2, reforzando inmediatamente la coordinación entre todas las administraciones implicadas.
Durante la tarde se sucedieron las órdenes de evacuación conforme el frente avanzaba impulsado por el viento. La urbanización Montesol, en Santa María del Condado, fue una de las primeras zonas desalojadas. Poco después se ampliaron las medidas preventivas a Santa María del Monte del Condado, Castro del Condado y Barrillos del Curueño.
En total, 312 personas tuvieron que abandonar sus viviendas. Los vecinos fueron trasladados a diferentes instalaciones habilitadas por la Junta de Castilla y León, entre ellas el colegio de Villaobispo de las Regueras, el polideportivo de Villanueva del Condado y el pabellón municipal de La Vecilla.
Durante toda la noche los equipos de extinción trabajaron sin descanso para impedir que las llamas alcanzaran nuevas zonas residenciales y consolidar los perímetros de seguridad establecidos alrededor de las localidades afectadas.
Cuando el fuego alcanzó la carretera
La magnitud del incendio quedó reflejada en uno de los momentos más delicados de la jornada del miércoles, cuando las llamas alcanzaron la carretera N-621.
El avance del fuego obligó a cortar completamente la circulación al atravesar la calzada y continuar desplazándose en dirección a Barrillos del Curueño. La imagen de las llamas invadiendo la carretera evidenció la enorme velocidad de propagación que alcanzó el incendio durante las horas centrales de la tarde, favorecida por las elevadas temperaturas, la baja humedad y las fuertes rachas de viento.
Esa rápida evolución fue precisamente la que llevó a reforzar el dispositivo y a priorizar la evacuación de la población frente a cualquier otra actuación.
Una noche de trabajo para intentar ganar terreno al incendio
La oscuridad no supuso un descanso para los efectivos desplegados. Al contrario. Sin la posibilidad de utilizar medios aéreos durante buena parte de la noche, el peso del operativo recayó sobre las cuadrillas terrestres, las autobombas, la maquinaria pesada, los agentes medioambientales y los técnicos especializados.
Bulldóceres abriendo líneas de defensa, autobombas protegiendo viviendas, retenes vigilando posibles reproducciones y cientos de profesionales coordinados desde el Centro de Coordinación Operativa Integrado marcaron una madrugada de enorme intensidad.
El objetivo era claro: contener el avance del fuego antes de que las condiciones meteorológicas previstas para este jueves volvieran a favorecer nuevos episodios de propagación.
El Bierzo también vive horas de enorme tensión
Mientras el operativo luchaba contra el incendio de San Cipriano del Condado, el Bierzo afrontaba simultáneamente otros dos incendios de gran complejidad.
En Veguellina, dentro del municipio de Villafranca del Bierzo, las llamas evolucionaron con rapidez durante la tarde del miércoles. El incendio, cuyo origen se considera inicialmente accidental, fue elevado a nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial apenas dos horas después de declararse al apreciarse riesgo para la población.
Como medida preventiva fue evacuada la localidad de Prado de Paradiña, cuyos vecinos disponen del polideportivo de Villafranca del Bierzo como alojamiento provisional mientras se mantiene la vigilancia sobre la evolución del incendio.
Durante toda la madrugada continuaron trabajando agentes medioambientales, cuadrillas terrestres, autobombas y personal especializado para intentar consolidar el perímetro y evitar nuevos avances hacia zonas habitadas.
Valdelaloba mantiene la máxima alerta
El tercer gran frente permanece activo en Valdelaloba, en el municipio de Toreno. El incendio comenzó a última hora de la tarde del miércoles y en menos de dos horas también obligó a activar el nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial.
La rápida evolución del fuego hizo necesaria la evacuación preventiva de Valdelaloba y Pradilla, cuyos vecinos fueron trasladados al pabellón municipal de Toreno mientras los equipos de extinción intentaban contener las llamas durante toda la noche.
La evolución de este incendio continúa siendo seguida de forma permanente por los responsables del operativo, conscientes de que cualquier cambio en las condiciones meteorológicas podría modificar rápidamente su comportamiento.
Cinco incendios simultáneos ponen al límite el operativo
La situación vivida en León durante las últimas horas no tiene precedentes recientes por la coincidencia de varios incendios de gran magnitud.
El delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Diego, reconoció tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa que, además de los tres incendios declarados en nivel 2, la provincia mantiene otros dos fuegos en nivel 1, circunstancia que obliga a distribuir los recursos disponibles entre varios puntos del territorio.
Todos los medios terrestres y aéreos de la Junta permanecen movilizados desde el inicio de la emergencia, junto a maquinaria pesada, personal de Protección Civil, Guardia Civil y el resto de organismos implicados en la lucha contra los incendios forestales.
La prioridad, insistió el delegado territorial, continúa siendo garantizar la seguridad de las personas y proteger los núcleos habitados frente al avance de las llamas.
Una jornada decisiva
Las próximas horas volverán a ser determinantes para conocer la evolución de una emergencia que mantiene en vilo a buena parte de la provincia.
La reincorporación de los medios aéreos permitirá intensificar las labores de ataque directo sobre los frentes más activos, mientras las cuadrillas terrestres continuarán consolidando los perímetros establecidos durante la madrugada.
Las autoridades confían en que el trabajo desarrollado durante la noche permita afrontar el día con una posición más favorable. Sin embargo, nadie oculta que el comportamiento del viento y el aumento de las temperaturas pueden volver a cambiar el escenario en cuestión de minutos.
Hasta que los incendios queden estabilizados, más de 340 personas seguirán lejos de sus hogares, pendientes de la evolución de unos fuegos que han convertido a León en el principal frente de la lucha contra los incendios forestales en Castilla y León y que mantienen movilizado uno de los mayores dispositivos de extinción desplegados este verano en la comunidad.


