León, la provincia de Castilla y León con los suelos más saturados tras las lluvias
Los suelos bien drenados y con textura equilibrada y gruesa en Castilla y León tienen posibilidad de saturación mucho menor. Así lo establece el catedrático de Geografía Física de la Universidad de Salamanca (USAL) y responsable e investigador principal del Grupo HIDRUS, José Martínez Fernández, quien entiende que este tren de borrascas que ha dejado un alto nivel de precipitaciones en la Península es “una situación extraordinaria, pero no tanto”.
“No es inhabitual que en invierno llueva abundantemente. Pero es anormal o anómala la sucesión de estas situación, que provoca una acumulación de días de lluvia y hay zonas que en los 40 días que van de 2026 llevan un tercio de lo que normalmente llueve en un año entero”, comenta este experto, quien abunda en la idea acerca de la dificultad de valorar una Comunidad tan extensa como Castilla y León, con 94.000 kilómetros cuadrados, y con una casuística y variabilidad “enorme” que hace imposible analizar todo ello.
Topografía y recarga de embalses
Sin embargo, más allá de daños puntuales en los cultivos o en zonas bajas, Martínez aclara que Castilla y León cuenta con zonas topográficas que “favorecen la circulación del agua, pero también otras donde hay menos pendiente y este problema no se da”. En este sentido, destacó que esta situación “no es mala noticia porque nos prepara mejor para lo que venga en primavera y verano”. “Se están recargando los embalses y los acuíferos, que falta hacía, y tenemos mejores condiciones en aguas subterráneas. Desde ese punto de vista es bueno, más allá de problemas particulares en parcelas agrarias y ganaderas donde a los animales les cuesta más alimentarse”, reflexiona, en declaraciones realizadas a Ical.
Suelos arcillosos y riesgo de encharcamiento
Pero también hay aspectos negativos, que pueden recaer sobre espacios locales, aquellos en los que el drenaje del agua “provoca saturación, sobre todo en suelos arcillosos, poco profundos”. Estos se saturan durante más tiempo, más si cabe en suelos donde han existido “procesos de degradación de la estructura, afectados por la compactación, que hace que el agua circule con mayor dificultad”. En todo caso, matiza que este hecho es “producto de que el suelo ha sido degradado anteriormente”, no de que se haya deteriorada por las lluvias de las últimas semanas.
“En esas zonas se produce una saturación rápida y un encharcamiento que puede originar problemas desde el punto de vista del manejo de los cultivos”, comentó, algo que ahora puede afectar principalmente a los cereales de invierno, porque los encharcamientos que se extienden en el tiempo “pueden asfixiar las plantas en zonas concretas”.
León encabeza el ranking de saturación
Un informe del Laboratorio Forestal Catalán señala que León es la provincia con los suelos más saturados de la Comunidad, a lo que han contribuido las lluvias de las últimas semanas. Le siguen Burgos, Palencia, Soria y Zamora, con datos medios-altos; y cierran Salamanca, Ávila, Segovia y Valladolid.
Según este informe, la intensidad de estrés de los suelos ya es alta, aunque muy soportable en la Comunidad. Así, en un rango porcentual que oscila entre el cero y el 1,5, encabeza este ránking de nuevo León, con un 0,37, que constata que aún está lejos de suelos saturados (por norma general), seguida de Salamanca (0,46), Burgos (0,5), Zamora (0,51) y Palencia (0,52 por ciento). Cierran Valladolid (0,6), Ávila (0,63), Segovia (0,72) y Soria (0,76).
En España, salvo en zonas del sur de Aragón y del norte de Castilla-La Mancha, el mapa muestra que el suelo forestal está “lleno” en la Península y Baleares, lo que implica que, dado que continuarán las lluvias, se observarán picos de ‘agua azul’, es decir, agua que sale del bosque y se va a ríos o acuíferos.