El 'oro blanco' de Babia

La lana de oveja protagoniza el proyecto de la beca Ralbar de la estudiante de la ULE Celia Alfonso Pereda

Celia Alfonso Pereda, estudiante del doble grado de Ciencias Ambientales e Ingeniería Forestal de la Universidad de León (ULE) ha llevado a acabo este verano un proyecto titulado ‘El oro blanco de Babia’, que fue seleccionado para recibir una de las 13 becas Ralbar 2026 que son impulsadas por la institución académica y la Fundación Banco Sabadell.

En principio, el objetivo era tratar las distintas posibilidades que tenía la lana como materia prima de procesos sencillos, que pudieran aplicarse de manera particular, sin la necesidad de maquinaria industrial ni de arduas labores. Con esa intención, Celia Alfonso Pereda comenzó en una primera fase a realizar entrevistas para recoger conocimientos en riesgo de olvido sobre usos tradicionales de la lana.

Después, en una segunda fase, trató de combinar esa información con los progresos actuales de la ciencia, de manera que fuera sencillo difundir la manera de aprender y adaptar nuestros oficios mediante talleres para dar a conocer esas prácticas que permitieran aprovechar las posibilidades que ofrece la lana.

Conversaciones

En la primera fase -explica la joven- llego a hablar con 12 personas, entre ellas artesanos, pastores, mujeres que habían trabajado la labor, familiares de fallecidos pastores trashumantes e incluso gente que no tenía nada que ver con el sector, pero que todavía recuerda a los asturianos llegando a varear la lana de sus colchones.

El proyecto fue presentado en los municipios de Cabrillanes y en San Emiliano, con una estupenda acogida, y Celia Alfonso recuerda la amabilidad e interés con el que fue atendida. A modo de ejemplo, cita a Elu, una persona que hace fieltros, artesanías y arte y que imparte cursos en Villablino y también se mueve por Babia. Ella le enseñó a lavar, escarpenar y cardar la lana. “Creo que esto último, la acogida que he recibido por parte de la gente de Babia y de todo el que me ha ayudado o venido a ver, es lo que más destacaría de Ralbar como experiencia”.

La becaría de Ralbar concluye relatando con buen humor que creía que con suerte “reuniría a cuatro personas resignadas por lo que les venía a contar de su lana una chica que ye de Gijón y que nunca ha tenido ganado…y ahora tengo 100 kilos de lana en casa y mi hermana se queja de que huelo a oveja”.