Sombras sin cerrar: el rastro perdido de Maritrini entre Asturias y León
El juzgado de Instrucción número 4 de Gijón ha decretado el archivo provisional del caso de Maritrini Suardíaz y su hija Beatriz, desaparecidas en 1987, después de que las recientes búsquedas en una balsa minera de Berbes, en Ribadesella, no hayan dado resultado.
La resolución judicial, adelantada este jueves por El Comercio, no supone el cierre definitivo del caso. La investigación podrá retomarse si aparecen nuevos indicios que permitan avanzar en el esclarecimiento de lo ocurrido.
León, un escenario clave en la investigación
Aunque la desaparición se sitúa en Asturias, uno de los focos más relevantes de las pesquisas ha estado en León. En concreto, en la vivienda de Matadeón de los Oteros, donde Maritrini residía por temporadas junto a su pareja, Antonio María Da Silva, y su hija.
En ese inmueble se desarrollaron actuaciones clave. En 2016, con autorización judicial, se llevó a cabo una inspección exhaustiva en la casa, incluyendo el levantamiento del suelo para revisar un sótano donde se sospechaba que podrían haberse ocultado restos. Aquella intervención no arrojó resultados concluyentes, aunque sí reforzó las dudas sobre lo ocurrido.
Además, vecinos de la localidad recordaban episodios inquietantes, como una nota de auxilio que la propia Maritrini habría lanzado desde una ventana en 1987, lo que apuntaba a una posible situación de riesgo.
De la denuncia tardía al impulso policial
No fue hasta 2002, quince años después de la desaparición, cuando el hermano de Maritrini formalizó la denuncia al no tener noticias ni de ella ni de su hija, que entonces tenía apenas trece meses.
Durante años, el caso permaneció sin avances significativos. Sin embargo, la intervención de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Gijón reactivó la investigación, al considerar que no se trataba de una marcha voluntaria.
El principal sospechoso y las incógnitas
Las sospechas se centraron en Antonio María Da Silva, pareja de Maritrini y padre de la menor. Su comportamiento levantó interrogantes desde el inicio, especialmente por no haber denunciado la desaparición y por las explicaciones contradictorias ofrecidas sobre el paradero de ambas.
Las investigaciones también se extendieron a otra vivienda en Berbes, donde se hallaron pertenencias personales en aparente abandono repentino. En ese lugar se descubrió un espacio oculto bajo el suelo, aunque vacío, que alimentó distintas hipótesis.
La pista fallida de la balsa minera
Una de las líneas de investigación más recientes llevó a los agentes a una balsa de una antigua explotación de espatoflúor en Ribadesella. Testimonios vecinales apuntaban a que el sospechoso habría arrojado vehículos en ese lugar.
En noviembre pasado, efectivos policiales y de la Unidad Militar de Emergencias realizaron una compleja operación de búsqueda durante varios días. Se extrajo gran cantidad de lodo y agua, localizándose una furgoneta sin relevancia para el caso. No se encontraron restos humanos.
Un caso abierto en la memoria
Actualmente, Antonio María Da Silva, de edad avanzada, reside en un centro en Zamora. Agentes especializados han continuado visitándolo en busca de nuevas pistas, aunque sus versiones siguen siendo cambiantes y poco concluyentes.
Pese al archivo provisional, la desaparición de Maritrini y su hija Beatriz continúa siendo uno de los casos más enigmáticos vinculados tanto a Asturias como a León. El paso del tiempo no ha logrado borrar las incógnitas, y la investigación permanece latente a la espera de cualquier indicio que permita, algún día, esclarecer lo sucedido.


