Villamanín: fin de año en silencio
Cuando el primer premio de la Lotería de Navidad cayó en Villamanín, la localidad de la montaña leonesa se preparaba para cerrar el año con las tradicionales celebraciones. Las preuvas estaban en agenda y en el bar de la localidad se esperaban días de brindis y sonrisas. Sin embargo, la polémica por las participaciones vendidas y sin consignación de décimos premiados por 'El Gordo' dio un giro brusco a ese final feliz.
“Ni alegría ni buenos deseos. Este fin de año ha sido para olvidar”, resume una vecina del municipio, que prefiere no dar su nombre por el clima de tensión que se respira en la localidad. Sus palabras dibujan un ambiente enrarecido: conversaciones cortadas, encuentros evitados y celebraciones suspendidas. “Aquí la gente está enfrentada; lo único que queremos es que se arregle”, añade. Según relata, incluso se produjeron discusiones a las puertas de un supermercado, un reflejo del nerviosismo general.
Fiestas suspendidas y casas cerradas
La Comisión de Fiestas canceló las preuvas cuando estalló la polémica. “Lo normal habría sido una fiesta, pero todo quedó en silencio”, explica la vecina. En muchos hogares, el din de año se vivió a puerta cerrada, pendientes de una única pregunta: qué pasará con el premio. “Es mucho dinero y hace falta”, insiste.
La comisión busca una salida
Mientras la Comisión de Fiestas de Villamanín ha confirmado que trabaja con asesoramiento jurídico y notarial para encontrar una solución con garantías. Entre las medidas en estudio figura la creación de una herramienta digital para centralizar el registro de participaciones y proteger los datos de los afectados, además de articular una estructura formal que canalice los trámites administrativos y bancarios.
El Ayuntamiento, por su parte, ha lamentado el impacto del conflicto en la imagen del pueblo y ha subrayado que la gestión de las participaciones corresponde a un grupo vecinal voluntario, sin vinculación municipal. Aun así, el Consistorio se ha ofrecido a colaborar y facilitar espacios de diálogo para recomponer la convivencia.
Esperar, aunque cueste
Mientras avanzan las gestiones —más lentas en fechas navideñas—, Villamanín aguarda. “Solo pedimos paciencia y que todo se solucione”, dice la vecina. De momento, el brindis de Nochevieja quedó en suspenso y el pueblo cerró el año sin ruido, a la espera de respuestas que permitan solventar la difícil situación actual.






