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Las ciudades ya no son lo que eran

Todo fluye, todo cambia. Las ciudades ya no son lo que eran, sobre todo en cuanto adquieren cierto tamaño, en su proceso de crecimiento demográfico y extensión espacial, se desparraman en su entorno, hasta ayer rural, que pasa a ser, en la sociedad posindustrial, un espacio periurbano y suburbano...
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Las ciudades ya no son lo que eran.

Todo fluye, todo cambia. Las ciudades ya no son lo que eran, sobre todo en cuanto adquieren cierto tamaño, en su proceso de crecimiento demográfico y extensión espacial, se desparraman en su entorno, hasta ayer rural, que pasa a ser, en la sociedad posindustrial, un espacio periurbano y suburbano. La ciudad forma con el espacio edificado y consolidado una aglomeración que se conoce en ciudades de tamaño medio, entre los 50.000 y 500.000 habitantes en su conjunto, como área urbana, y en ciudades superiores a 500.000 habitantes, como área metropolitana, compuestas a su vez por tres tipos de zona central, pericentral y periférica. En este desarrollo, a la ciudad compacta se suman las nuevas periferias y los núcleos periurbanos preexistentes de la ciudad difusa, por la dispersión reciente de nuevos suelos residenciales y dotacionales, que se unen a núcleos vecinos a la ciudad.

La nueva dinámica urbana ha producido numerosos cambios en la estructuración interna del espacio, el papel del centro y sobre todo de las periferias, cada vez más extensas y densas demográfica y funcionalmente, en un conjunto urbanizado, donde los suburbios han adquirido una mayor dimensión, desquitándose de su papel anterior de dependencia respecto de la ciudad, pasando a desempeñar, incluso, funciones centrales, como consecuencia de desplazamientos de actividades terciarias de todo tipo. 

Es un hecho, que el espacio periférico se extiende y gana en población y funcionalidad y lo hace, claramente, en detrimento del centro de la ciudad y de los espacios pericentrales y barrios periféricos, fenómeno que se ha convertido en el más importante del Urbanismo y aún de la Ordenación territorial en los últimos tiempos, hasta el punto que la periferia de la ciudad es cada vez menos periferia, ya que en las últimas décadas se refuerza en accesibilidad, población, actividad económica y en relevancia política. 

Las afueras

Las afueras o espacios circundantes, son territorios distintos de los propiamente urbanos o de los intrínsecamente rurales, participando más de los primeros por su hábitat, su funcionalidad y la diversificación de actividades y, sobre todo, por ser el espacio de reserva urbanizable. Son el soporte de los espacios de todo tipo que necesita la ciudad, que se extiende, según las dinámicas territoriales y tamaño de las aglomeraciones, hasta un radio de 10 a 50 kilómetros, que se estira en las distintas direcciones, permaneciendo como espacios en degradación y abandono, eriales o vacíos periurbanos, al lado de espacios revalorizados por actividades no agrarias. 

La dispersión territorial, que provoca en la actualidad el crecimiento extraordinario del perímetro urbano, incrementa problemas de interrelación entre la ciudad y su envolvente territorial, la fricción entre zonas urbanizadas y zonas de suelo rústico, donde el paisaje natural o rural puede entrar en colisión con esa avanzadilla urbanizadora y produce, en definitiva, un medio ambiente modificado por los flujos de origen urbano en todas sus componentes físicas y humanas. A los viejos y nuevos problemas urbanos, se suman ahora los derivados de la expansión de las periferias, que repiten los iniciados anteriormente en la ciudad y añaden los de accesibilidad, desajustes en los términos administrativos municipales, falta de coordinación supramunicipal, localización de infraestructuras altamente consumidoras de espacio, la ubicación de vertederos e infraestructuras, el abandono de la agricultura y el pastoreo. 

El Área Urbana de León

En este contexto conceptual, planteamos sucintamente dos ejemplos diferentes de ciudades medias y sus áreas próximas, sin una gestión intermunicipal. En primer término, el Área Urbana de León (AULe) suma una población estabilizada en los doscientos mil habitantes, de ellos 123.000 residentes en la capital,  y resto de residentes en los municipios limítrofes (Onzonilla, San Andrés del Rabanedo, Santovenia de la Valdoncina, Valdefresno, Valverde de la Virgen, Villaquilambre y Villaturiel), a los que, en la nueva dinámica urbana, se añadirían otros  municipios, hasta donde alcanzan los efectos directos de la centralidad, medida en flujos bidireccionales de origen-destino y cuenca de empleo. En un ejercicio de demarcación actual del AULe, se observa la tendencia al alargamiento de este espacio en sus ejes viarios y la movilidad laboral diaria, que conduce, al menos, a cinco municipios (Chozas de Abajo, Cuadros, Garrafe de Torío, Vega de Infanzones, Villadangos del Páramo) y tiene como núcleos-puerta del Área Urbana localidades en Lorenzana, Villadangos, Cembranos, Puente Villarente. 

Un prototipo de área urbana con asentamientos de diferente cohesión, que pasa por una primera zona del continuo urbano de la ciudad y sus barrios, que alcanza a buena parte de San Andrés del Rabanedo y tiende a cubrir el territorio del interior de las Rondas o nueva muralla perimetral aún no completada. Una segunda zona de núcleos periurbanos y espacios próximos, transformados por usos diferentes y prolongaciones en el borde de los ejes más dinámicos. Una tercera zona, las áreas rurales del ámbito delimitado con un desarrollo menor de influencia urbana, con rasgos de nuevo rural.

Ponferrada

En segundo término, el Área Urbana de Ponferrada (AUPo) integra la ciudad y núcleos periurbanos y rurales de distinta talla en un radio de 12 km, diferenciándose los situados en la Hoya berciana o Bajo Bierzo y su borde sur montuoso, que incluye a múltiples núcleos de población enclavados en el extenso municipio urbano (63.000 habitantes) y otros 20.000 residentes en los municipios de Cabañas Raras, Cacabelos, Camponaraya, Carracedelo, Congosto, Cubillos del Sil, Molinaseca, Priaranza del Bierzo y Toral de los Vados, para los que la ciudad ejerce centralidad de tipo funcional y laboral. 

El espacio periurbano de Ponferrada es un salpicado de núcleos, urbanizaciones y barrios, de suelos urbanizables e industriales muy fragmentados, con presencia de elementos de discontinuidad y barreras de todo tipo que afectan al medio ambiente y al tejido urbano y suburbano (ríos, canales, líneas eléctricas, trazados ferroviarios), con ciertas carencias aún que subsanar, en una ciudad de crecimiento rápido hasta hace una década, en búsqueda de una mayor articulación y ordenación de su tejido urbano.