Cerredo: la 'capa Z' y el 'efecto lunes', claves en la tragedia
La investigación administrativa sobre la explosión ocurrida el 31 de marzo de 2025 en la mina de Cerredo, en el concejo asturiano de Degaña, dibuja un escenario de graves irregularidades. El documento elaborado por el Servicio de Minas del Principado de Asturias atribuye la tragedia —en la que murieron cinco trabajadores y otros cuatro resultaron heridos— a la combinación de una explotación clandestina de carbón y una ventilación inexistente en la zona donde se produjo la explosión.
El informe, remitido al Juzgado de Instrucción de Cangas del Narcea, detalla que la detonación se originó por la acumulación de grisú (metano) en una galería donde la actividad extractiva no estaba autorizada. La chispa que desencadenó la explosión no ha podido ser determinada, aunque la investigación considera acreditado que la atmósfera explosiva ya estaba formada.
Extracción clandestina en la capa Z
Los técnicos de Minas sitúan el foco de la actividad en el piso tercero “Mangueiro”, concretamente en la capa Z, donde se habría llevado a cabo una explotación real durante semanas pese a que la autorización administrativa no permitía retomar la producción.
Según el cálculo realizado por la Administración, en esa zona se extrajeron entre 1.096 y 1.370 toneladas de carbón antes del accidente. La investigación sostiene que la empresa Blue Solving tenía permiso únicamente para realizar labores vinculadas al cierre de la explotación, como la retirada de equipos, limpieza de galerías o recuperación de materiales.
Sin embargo, el informe describe una infraestructura plenamente preparada para la extracción: vía férrea instalada, maquinaria operativa, conducciones de aire comprimido y accesos reacondicionados hasta el área donde se produjo la explosión. Los trabajos habrían comenzado a mediados de enero de 2025 con la preparación de un transversal que posteriormente dio paso al arranque de carbón.
Una galería sin salida de ventilación
El lugar del accidente presentaba además una configuración especialmente peligrosa. La galería funcionaba como un “fondo de saco”, es decir, un espacio sin circuito de ventilación que permitiera renovar el aire de forma adecuada.
El documento señala que el sistema instalado podía resultar suficiente para tareas menores de limpieza o retirada de materiales, pero no para labores de arranque de carbón. De hecho, detalla varias deficiencias graves.
El aire impulsado desde el transversal mediante dos turbinas neumáticas no llegaba al frente de trabajo porque el extremo de la tubería quedaba a más de 50 metros de distancia. Además, una tercera turbina no recibía aire fresco, lo que impedía cualquier renovación real de la atmósfera interior. En otras cavidades se habían instalado pequeños ventiladores cuyo efecto, según los técnicos, era únicamente “remover el aire con un alto coeficiente de recirculación”.
La conclusión del Servicio de Minas es contundente: la explotación carecía de un circuito de ventilación que recorriera los frentes de arranque, lo que favorecía la formación de atmósferas potencialmente explosivas y niveles de oxígeno inferiores a los límites reglamentarios.
El “efecto lunes” y el grisú acumulado
La investigación subraya un factor adicional que agravó el riesgo: el llamado “efecto lunes” en minería. La actividad en la explotación se había detenido el viernes anterior y la galería permaneció todo el fin de semana sin ventilación.
Cuando los trabajadores regresaron el lunes, las dos turbinas seguían paradas y con las llaves de alimentación cerradas, por lo que ni siquiera se activó el único sistema que podía aportar aire fresco a la zona.
En esas circunstancias, el informe considera “más que probable” que los huecos excavados hubieran acumulado metano durante las horas de inactividad, con concentraciones crecientes en las zonas altas. Las mediciones posteriores detectaron precisamente niveles crecientes de metano y una reducción del oxígeno al aproximarse al lugar de la explosión.
La fuente exacta de la chispa que encendió la mezcla explosiva sigue sin identificarse, aunque la Administración recalca que necesariamente tuvo que existir algún foco de ignición.
Por qué no se detectó antes la actividad
El documento también aborda por qué las inspecciones anteriores no habían advertido la extracción ilegal. En una visita realizada el 20 de septiembre de 2024, los técnicos observaron únicamente trabajos de recuperación de equipos, limpieza y retirada de materiales, actuaciones que sí estaban permitidas.
Además, el acceso al resto del yacimiento a través del transversal general se encontraba inaccesible o inseguro debido al estado de abandono de la mina y a la falta de ventilación, lo que limitaba la capacidad de inspección en determinadas zonas.
La investigación sostiene que la explotación clandestina se habría desarrollado oculta tras los trabajos de restauración, aprovechando el marco administrativo de esas labores para disimular la extracción de carbón.
Un vigilante sin vínculo laboral acreditado
Entre las irregularidades detectadas figura también la situación laboral del trabajador fallecido que ejercía funciones de vigilancia. El informe indica que esta persona no figuraba dada de alta como empleado de la explotación y aparecía con la categoría profesional de “empresario”, sin documentación que justificara esa condición.
Entre las funciones del vigilante estaba la revisión previa de las labores antes de que accediera el resto de la plantilla, así como comprobar que la ventilación era adecuada tras los periodos de inactividad.
Según los testimonios recogidos durante el rescate, el día del accidente las turbinas estaban inactivas y fueron abiertas posteriormente, lo que refuerza la conclusión de la Administración sobre la ausencia de ventilación en el momento de la explosión.
El informe del Principado de Asturias fija así el escenario previo a la tragedia: extracción de carbón sin autorización, ventilación insuficiente y acumulación de grisú tras un fin de semana sin actividad. Las responsabilidades penales derivadas del accidente quedan ahora en manos de la investigación judicial abierta en Cangas del Narcea.